Los derechos humanos y la nueva economía

Los derechos humanos y la nueva economía

Unidos alrededor de los derechos de los trabajadores

 

La integrante del Consejo Global de IMOW Mary Robinson sostiene que un momento de crisis económica es una oportunidad perfecta para mejorar las condiciones laborales para los trabajadores de todo el mundo, hombres y mujeres por igual. Anteriormente, Robinson se desempeñó como Alta Comisionada por los Derechos Humanos de las Naciones Unidas y fue presidenta de Irlanda. Actualmente, lidera Realizing Rights: The Ethical Globalization Initiative.

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Mary Robinson con estudiantes de tejido en el campo de Jaballya.

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Imaginen que vivimos en un mundo caracterizado por un enfoque enteramente nuevo y diferente hacia nuestra actividad económica. En este mundo, todos los individuos pueden exigir efectivamente el cumplimiento de su derecho a un trabajo digno, a condiciones laborales equitativas y satisfactorias y a una paga justa. En este mundo, quienes trabajan en la economía informal son visibles y tienen voz, y todo trabajador puede identificar sistemas de contención y protección social para que nadie caiga por debajo de un umbral mínimo de dignidad y derechos.

Imaginen una época en la que los gobiernos y las corporaciones multinacionales trabajan directamente con las comunidades para brindar a todos los trabajadores acceso a un trabajo y una vida dignos. En esta época, las mujeres son vistas como agentes del cambio social y económico, y son participantes empoderadas en las discusiones políticas. El mundo entero reconoce -de hecho, se beneficia con él- el liderazgo y el potencial de las mujeres. Esta es la era que queremos alcanzar.

El camino para llegar es poner los derechos humanos en el centro de un nuevo modelo económico.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma: "Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo". Desafortunadamente (y en especial en el actual clima de dificultad económica), muchos se quedan sin oportunidades de trabajar, mucho menos de un trabajo digno, o deben trabajar una cantidad exorbitante de horas solo para arreglárselas. Las mujeres sintieron particularmente fuerte los efectos de esta debacle económica. De acuerdo con el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la crisis económica puede dar como resultado alrededor de 22 millones de mujeres desempleadas en 2009. Las actuales desigualdades de género en el empleo probablemente se ampliarán, y el trabajo precario se expandirá a expensas de los buenos empleos. Las mujeres que trabajan dentro de economías informales caracterizadas por salarios más bajos y menos protección social tienden a ser las más inmediatamente afectadas por crisis como la presente, y suelen tener que esperar más para recuperarse financieramente. (1)

Los derechos humanos están en gran riesgo en momentos de crisis, como afirmó John Ruggie, Representante Especial del Secretario General de la ONU para Asuntos de Derechos Humanos y Empresas. (2) Las compañías pueden verse motivadas a bajar los estándares de derechos humanos para aumentar las ganancias en el corto plazo, y los desocupados se esfuerzan aun más para conseguir el sustento para ellos y su familia.

Es en esta época de crisis, sin embargo, que tenemos una gran oportunidad: mientras nuestros líderes dan los pasos para reconstruir nuestra economía, podemos apelar a ellos para que reconozcan que el concepto de trabajo digno es más que una meta aspiracional: es el piso social mínimo que los gobiernos y otras instituciones están obligados a realizar progresivamente. Podemos apelar a todos los jugadores económicos para que salvaguarden los derechos humanos amenazados por las crisis. Y, cuando hacemos nuestro pedido de más trabajo en este período de dificultad económica, también podemos levantarnos para exigir mejores empleos; empleos que no obliguen a los trabajadores o a las sociedades a tener que elegir entre ganar salarios básicos y cumplir con los derechos fundamentales.

De hecho, tenemos que hacer que sea público y notorio que el beneficio económico no necesita estar en conflicto con una dedicación a la protección de los derechos humanos de todos. La OIT y la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés) determinaron, a través de una iniciativa conjunta denominada "Mejor trabajo", que los países que respetan los derechos laborales están en efecto mejor posicionados para construir crecimiento, desarrollo y exportaciones más sostenibles.

Como las corporaciones tienen mayores roles en la administración de las finanzas de nuestro mundo, deben asumir grados proporcionales de responsabilidad y responsabilización en la salvaguarda de los derechos humanos de quienes trabajan en sus cadenas de valor. Esto puede darse demostrando compromiso para entender cómo las operaciones comerciales afectan los derechos humanos, brindando actualizaciones regulares sobre su progreso en cuestiones relacionadas con los derechos humanos, y adoptando sistemas transparentes que permitan el escrutinio público de los resultados.

La organización de la cual soy presidenta, Realizing Rights: The Ethical Globalization Initiative, trabaja para poner los derechos humanos en el centro de la elaboración de políticas y la gobernanza global, y para garantizar que se traten las necesidades de los más pobres y los más vulnerables a nivel global. Como organización, promovemos el comercio y las políticas de desarrollo igualitarias que conduzcan a oportunidades de trabajo digno para todos, y trabajamos con gobiernos, empresas y comunidades para hacer que la actividad económica esté en armonía con el cuidado de los derechos humanos. Participamos en iniciativas lideradas por el Business and Human Rights Resource Center para alentar a las empresas privadas a adoptar políticas sensibles a los derechos, y unimos fuerzas con la Global Reporting Initiative (GRI) y el Pacto Mundial de la ONU para empezar a hacer un seguimiento del desempeño de las compañías a través de monitoreos e informes públicos. Reconocemos que los estándares de derechos humanos asumen significados prácticos para los individuos cuando el comercio equitativo y las políticas de desarrollo conducen a oportunidades de trabajo digno para todos.

También trabajamos para resaltar las muchas formas en que el liderazgo y las voces de las mujeres contribuyen a los cambios mencionados. La Declaración de Monrovia, que resultó de las conversaciones mantenidas durante el Coloquio Internacional sobre Empoderamiento de la Mujer, Desarrollo del Liderazgo, Paz y Seguridad Internacional realizado en marzo de 2009 en Liberia, llama a "un cambio de paradigma en nuestro enfoque sobre la seguridad internacional y el desarrollo que ponga a las mujeres en el centro de las políticas sociales y económicas y del cambio político". Apelamos a los gobiernos a que apunten al empoderamiento económico de las mujeres dedicándoles fondos en todas las respuestas a la crisis financiera, incluyendo paquetes de recuperación y estímulo, y que garanticen que existan mecanismos apropiados en funcionamiento para canalizar el financiamiento comercial a las mujeres.

En Liberia, trabajamos con gobiernos, grupos de la sociedad civil y el sector privado para crear más oportunidades de trabajo digno y para alcanzar mejores resultados en términos de desarrollo y derechos humanos a partir de la inversión pública y privada. También estamos contribuyendo a desarrollar el Angie Brooks International Center on Women's Empowerment, Leadership Development and Peace and Security, que servirá como un recurso en Liberia de educación, capacitación, diálogo y programas sociales para ayudar a las mujeres a realizar un futuro económico y político más seguro.

Cuando tengamos éxito en ubicar los estándares de derechos humanos en el corazón del desarrollo de políticas y la gobernanza global, estaremos un paso más cerca de un modelo económico que sea responsable ante los pueblos del mundo y la visión del artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos acordada hace sesenta años por los gobiernos del mundo: todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos.

Referencias:

  • Organización Internacional del Trabajo, gacetilla de prensa (5 de mayo de 2009).
  • John, G. Ruggie, "Presentation of Report to United Nations Human Rights Council," (2 de junio de 2009).

 


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