Rumbo al colapso

Rumbo al colapso

La inseguridad alimentaria y la crisis económica

 

Lester Brown, fundador y presidente del Earth Policy Institute, dice que somos tanto perpetradores como víctimas de un esquema "Ponzi" global. Invertimos cada vez menos en nuestra economía global y el cuidado del planeta, pero esperamos recibir los mismos retornos (o más) año tras año. Las recientes crisis alimentaria y financiera son señales de advertencia de que, al menos que cambiemos -y lo hagamos ahora-, vamos rumbo al colapso ambiental y económico. Brown explica por qué en este fragmento de su nuevo libro, Plan B 4.0: Movilizarse para salvar la civilización.
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Frances C. Moore, Earth Policy Institute

Un gráfico que muestra la inestabilidad del precio de los alimentos en todo el mundo, noviembre 2007 a abril 2008.

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De vez en cuando, vuelvo a leer sobre las antiguas civilizaciones que declinaron y colapsaron, tratando de entender las razones de su desaparición. Casi siempre, un suministro alimentario en disminución fue el responsable. En el caso de los sumerios, el aumento del nivel de sal en el suelo -resultado de una falla en su sistema de riego- hizo caer la cosecha de trigo y cebada, y con el tiempo la civilización misma.

Para los mayas, la erosión del suelo, exacerbada por una serie de intensas sequías, aparentemente socavó su suministro de alimentos y su civilización. Para otras antiguas civilizaciones que colapsaron, por lo general, la erosión del suelo y la consecuente disminución en las cosechas condujeron a su declive.

¿Nuestra civilización enfrenta un destino similar? Hasta hace poco, no parecía posible. Me resistía a la idea de que los faltantes de alimento podrían también hacer desaparecer nuestra civilización global de principios del siglo XXI. Pero nuestra continua incapacidad de revertir las tendencias ambientales que están socavando la economía alimentaria mundial me obliga a concluir que, si continuamos así, un colapso no solo es posible, sino probable.

La escalada histórica del precio de los granos en los últimos años subraya la gravedad de la situación. Desde mediados de 2006 a mediados de 2008, los precios mundiales de trigo, arroz, maíz y soja se triplicaron, hasta alcanzar récords históricos. Recién con la crisis económica mundial que empezó en 2008 los precios de los granos retrocedieron algo. Pero incluso entonces, aún estaban bien por encima del nivel histórico...

Nuestra economía Ponzi globalNuestra mal administrada economía global hoy tiene muchas de las características de un esquema Ponzi. Un esquema Ponzi toma los pagos de una amplia base de inversores y los usa para pagar los retornos. Esto crea la ilusión de que está ofreciendo una muy atractiva tasa de retorno de inversión como consecuencia de buenas decisiones cuando, de hecho, estas ganancias irresistiblemente altas son en parte el resultado del consumo de la base misma de capital. Un fondo de inversión con esquema Ponzi puede durar solo mientras el flujo de nuevas inversiones sea suficiente para sostener la alta tasa de retorno pagada a los inversores previos. Cuando esto ya no es posible, el sistema colapsa, tal como sucedió con el fondo de inversión de 65 mil millones de Bernard Madoff en diciembre de 2008.

Aunque el funcionamiento de la economía global y un esquema de inversión Ponzi no son completamente análogos, hay algunos paralelos perturbadores. Hasta alrededor de 1950, la economía mundial vivía más o menos con los recursos disponibles, consumiendo solo el rendimiento sostenible, el interés de los sistemas naturales que la mantenían. Pero entonces la economía se duplicó, y se duplicó otra vez, y otra vez más; al multiplicarse por ocho, comenzó a superar los rendimientos sostenibles y a consumir la base de capital. En un estudio publicado en 2002 por la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, un equipo de científicos liderados por Mathis Wackernagel llegó a la conclusión de que las demandas colectivas de la humanidad sobrepasaron la capacidad regenerativa de la tierra en 1980. Para 2009, las exigencias globales sobre los sistemas naturales excedían su capacidad de rendimiento sostenible en alrededor del 30 por ciento. Esto significa que estamos satisfaciendo las actuales demandas en parte consumiendo los activos naturales de la tierra, lo que prepara el escenario para un eventual colapso de tipo Ponzi cuando estos activos se agoten.

A mediados de 2009, casi todos los grandes acuíferos del mundo estaban siendo sobrebombeados; en otras palabras, estaban siendo drenados mucho más rápido de lo que pueden volver a llenarse naturalmente. Estamos usando más agua de riego que antes de que comenzara el sobrebombeo, en un verdadero modo Ponzi. Tenemos la sensación de que nos está yendo muy bien en la agricultura, pero la realidad es que hoy alrededor de 400 millones de personas están siendo alimentadas a través del sobrebombeo, un proceso que por definición es a corto plazo. Con acuíferos que se están agotando, esta burbuja alimentaria basada en el agua está a punto de explotar.

Una situación similar se da con el deshielo de los glaciares. Cuando empiezan a derretirse, los flujos hacia los ríos y los canales de riego que alimentan son mayores que antes. Pero, llegado al punto en que los glaciares más pequeños desaparecen y los más grandes se encogen, la cantidad de deshielo disminuye y el caudal del río baja. Así, tenemos dos sistemas Ponzi basados en el agua que funcionan en paralelo en la agricultura.

Y hay muchos más de estos esquemas. A medida que las poblaciones humanas y el ganado crecen a ritmo más o menos acelerado, la creciente demanda de forraje con el tiempo excede el rendimiento sostenible de las tierras de pastoreo. Como consecuencia, el pasto se deteriora y deja la tierra desnuda, lo que permite que se transforme en desierto. En un momento, también colapsa el ganado escuálido que queda. En este esquema Ponzi, los ganaderos se ven forzados a depender de la asistencia alimentaria o migran a las ciudades. Actualmente, tres cuartos de los recursos pesqueros de los océanos están siendo pescados a su máxima capacidad o se están recuperando de la sobreexplotación. Si continuamos como hasta ahora, muchos de estos recursos colapsarán. "Sobrepesca", definido simplemente, significa que se están sacando peces de los océanos más rápidamente de lo que pueden reproducirse. La pesquería de bacalao frente a la costa de Newfoundland en Canadá es un buen ejemplo de lo que puede suceder. Una de las pesquerías más productivas del mundo durante mucho tiempo, colapsó a principios de la década de 1990 y puede ser que no se recupere nunca.

Paul Hawken, autor de Blessed Unrest, lo pone de esta manera: "Actualmente, estamos robando el futuro, vendiéndolo en el presente y llamándolo producto interno bruto. Podemos igual de fácil tener una economía basada en sanar el futuro en lugar de en robarlo. Podemos crear activos para el futuro o tomar los activos del futuro. Una cosa se llama recuperación y la otra, explotación".

La gran pregunta es: Si continuamos como hasta ahora con sobrebombeo, sobrearado, sobrepesca y sobrecarga de dióxido de carbono en la atmósfera, ¿cuánto tiempo pasará hasta que se desate y colapse la economía Ponzi? Nadie sabe. Nuestra civilización industrial no estuvo aquí antes.

Plan B: Un plan para salvar la civilizaciónPlan B es la alternativa a lo que venimos haciendo. La meta es hacer que el mundo salga del actual camino de declive y colapso, y tome uno en el cual la seguridad alimentaria pueda reinstaurarse y la civilización pueda ser sostenible. Así como las tendencias detrás del actual deterioro en la situación alimentaria van más allá de la agricultura en sí misma, también debe hacerlo la respuesta. En otras épocas, era el ministerio de agricultura el que tenía la clave para expandir la investigación agrícola, extender los préstamos a los agricultores y todas las otras cosas obvias que caen en su jurisdicción, pero asegurar los futuros suministros de alimento ahora depende de la movilización de toda nuestra sociedad.

El desafío no solo es construir una nueva economía, sino hacerlo velozmente, antes de que superemos demasiadas fechas límites de la naturaleza que el sistema económico también empieza a desentrañar. Participar en la construcción de esta nueva economía duradera es estimulante. También lo es la calidad de vida que conlleva. Un mundo en el que la población está estabilizada, los bosques se están expandiendo y las emisiones de carbono están cayendo está dentro de nuestro alcance.


Para saber más sobre el plan de Lester Brown y el trabajo del Earth Policy Institute, visite: www.earthpolicy.org

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