¿Los valores familiares de Estados Unidos?

¿Los valores familiares de Estados Unidos?

Los desafíos de ser una madre trabajadora

 

Publicado originalmente en la revista Glamour en 2002, este ensayo examina los difíciles desafíos que enfrentan las mujeres al intentar equilibrar sus obligaciones laborales y familiares. Hoy en día, se espera que las mujeres tengan carreras de tiempo completo-y frecuentemente se ven obligadas a hacerlo- mientras, al mismo tiempo, hacen la mayor parte de las tareas relacionadas con la crianza de los hijos y el cuidado del hogar. Karenna Gore Schiff se pregunta "¿Dónde están los valores familiares de Estados Unidos?" y sostiene que la sociedad estadounidense y el gobierno están castigando a las madres trabajadoras

Confesión: este artículo debía estar listo hace rato. Pero, mientras lo escribía, estalló un caso legal en el que estaba trabajando, la niñera se fue de vacaciones y mis dos hijos se enfermaron de gastroenteritis.

Esta cacofonía de demandas en conflicto me puso en sintonía con ese ejército de madres trabajadoras de ojos enrojecidos que hacen malabares entre informes y pañales, conferencias telefónicas y canciones infantiles, tazas de café y biberones.

Es un ejército grande, de alrededor de veinticinco millones, cada una de nosotras esforzándonos a nuestra propia manera para poner un poco de orden en el caos. Es una fantástica proeza que muchas madres estadounidenses realizan todos los días. Pero, en lugar de apoyo y soluciones, solo recibimos censura, gestos de desaprobación y a veces, según parece, un simple corte de mangas.

La falta de respeto hacia las mamás trabajadoras estadounidenses empieza con el nacimiento: la nuestra es una de las dos grandes naciones industrializadas sin licencia por maternidad paga (la otra es Australia). En Inglaterra, te dan dieciocho semanas; en Hungría, veinticuatro. Compárenlo con la garantía de nuestro gobierno de unas míseras doce semanas de licencia sin sueldo si trabajas para una empresa de cincuenta o más personas, y se darán una idea. Peor aun es la falta de inversión nacional en guarderías accesibles, lo que da como resultado acuciantes conflictos para aquellos que no pueden darse el lujo de perder sus trabajos o de costear la atención que sus hijos necesitan.

¿Por qué, en una nación como la nuestra, es tan espeluznante para una mujer combinar hijos y carrera? La realidad es que más del 70 por ciento de las estadounidenses con hijos en edad escolar trabajan fuera de su hogar. Para mujeres como yo, y sé la suerte que tengo, es una elección que se hizo fácil gracias a un cónyuge comprensivo, un cuidado infantil sólido y un trabajo flexible. Yo trabajo porque me encanta el derecho, amo mi independencia y, quizás lo más importante, tengo un jefe que me deja trabajar medio tiempo. Pero muchas mujeres no tienen esa opción: trabajan en circunstancias difíciles para sobrevivir, y lo hacen sin la ayuda de la sociedad.

Viendo a mi hijo mientras hace que Elmo duerma una siesta, quizás en efecto valga la pena no ser socia en la firma. Es un trueque con el que puedo vivir. (Mi empresa es extraordinariamente buena conmigo, pero la realidad es que los abogados privados se evalúan al menos en parte por las horas que trabajan. Un empleado ambicioso rara vez está en su casa los fines de semana, y mucho menos a la hora de la cena durante la semana. Yo trabajo tres días por semana y a las siete de la tarde ya estoy en mi casa). Pero sé que casi todas las madres trabajadoras se sienten empujadas en una dirección que no es la que eligieron. Cuando estoy con mis hijos, necesito abstenerme de chequear el e-mail constantemente (cualquiera que haya limpiado vómito de bebé de un teclado sabe de qué hablo). Cuando finalmente aparezco por la oficina con cuatro horas de sueño, el sacaleche a cuestas y, con suerte, sin demasiados Cheerios húmedos pegados en la espalda, a veces necesito inspirar hondo y recordarme que soy una abogada, no un Teletubby.

Pero incluso cuando una mamá trabajadora se las arregla para disfrutar un momento de satisfacción y equilibrio, siempre habrá un miembro de la Patrulla de la Identidad de las Mujeres listo para meterse. Primos, vecinos, gente desconocida en el ascensor; todo el mundo tiene una opinión. "¡A esa edad, los chicos necesitan que la mamá esté en casa!", incontables personas me regañaron. Y después, mirándome como si fuese una terrorista: "¿Cómo puedes dejar esas caritas por la mañana?".

Ni siquiera mis amigas mamás-amas de casa son inmunes a las críticas. Los demás son condescendientes, les preguntan si tienen alguna ambición y simplemente no reconocen la cantidad de habilidades que se requiere para criar a los niños.

En lugar de hacer sufrir a las mujeres por las elecciones que realizan, intentemos crear un mejor menú de opciones: tiempo completo, medio tiempo, horario flexible, tiempo libre, para todos los padres. ¿Por qué hacemos responsable al gobierno de brindar calles seguras, buenas bibliotecas y transporte eficiente, y no programas decentes para antes y después de la escuela? ¿Por qué es tan difícil para los padres tomarse un tiempo libre o trabajar medio tiempo? ¿Por qué les pagamos a los trabajadores que cuidan a los niños (que ganan cerca de $16.350 al año) menos que a los que cuidan mascotas ($17.600)?

En lugar de cuestionar las elecciones de las mujeres que trabajan muchísimo para criar a sus hijos y pagar las cuentas, empecemos a cuestionar las elecciones de nuestros legisladores. ¿La gente que está criando a la próxima generación de estadounidenses no merece recursos comparables con aquellos que se asignan a la gente que está desarrollando la próxima generación de armas? Sin embargo, el gobierno cortó el financiamiento para el Fondo para el Desarrollo y la Atención Infantiles, la principal fuente de ayuda para aquellos que no pueden pagar un servicio de cuidado de niños de calidad. También deberíamos considerar extender el enfoque de la Ley de Licencia por Razones Médicas y Familiares de 1993 para que cubra empresas pequeñas, brinde más tiempo libre y quizás ofrezca algún tipo de licencia por maternidad paga. ¿Por qué no examinamos incentivos para alentar a los empleadores a brindar horarios flexibles y guarderías en la empresa?

Durante una reunión, el otro día saqué accidentalmente un chupete de mi bolsa, y otra vez me sorprendió lo difícil que es dejar la vida hogareña cuando traspasas la puerta de la oficina. Soy una privilegiada por no tener que hacerlo, pero millones de mamás trabajadoras libran batallas diarias por tiempo, dinero y paz mental.

Desde los ataques terroristas de 2001 en los Estados Unidos, se viene hablando mucho de que nuestra nación debe unirse para darles una mano a aquellos que la necesitan. Hagamos eso por todos los padres que están tratando de criar a sus hijos y no arrancarse los cabellos en el proceso. No importa si eres Marge Simpson, la Mujer Maravilla o una soltera confirmada, ¡todas podemos alzar un cartón de jugo, un maletín o una copa de Martini y brindar por ese tipo de cambio!


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Comentarios (4)


Lynn Smith
Estados Unidos

My first reaction while reading this piece was, "tell me something I don't know." The further along I got, the more informative it became. I could never really understand the author's standpoint, for she kept saying how lucky she was and how fortunate she was to have such an easy management of work and home. After a while, I realized she was speaking out against injustices her friends went through, other people she knew and saw, as well as giving everyone a lens to every mother's life. Schiff writes, "I am privileged not to have to, but millions of working moms fight daily battles for time, money, and peace of mind." It's almost as if she puts herself on a different plane than the other mothers, as if she doesn't have this constant battle or any participation in the "war."
Schiff really hits hard with the statistics of it costing more to pet sit than it does to keep your child in a day care. She keeps hitting the reader with more and more evidence of the negatives of children's educational or after and before school programs cut back. She spoke of the Family and Medical Leave Act of 1993 and how she wants it to be tinkered with so it can help women, especially working mothers. I think the article gave more incentive for people to do an action or see into lives of every type of mother. Her ending wraps up what she has wanted all along, to make a change and help out those in need; the mothers that bear and raise the future generation.

Karenna Gore Schiff’s article spoke to me as through my work, I have encountered both working mothers and stay at home mothers alike, who deal with these very issues on a daily basis. As a nanny, I am often hired by mothers who are struggling to balance their work as well as their children. It is very easy to see that the typical child’s school day does not coincide with the typical full-time work day; in such cases a mother is left in a bind if she, like the majority of women, isn’t provided with a flexible schedule. Because of this bind working mothers are put in, extra help is not only desired but absolutely necessary. These days, mothers are often left with no choice but to hire someone to wake their children up in the morning and drive them to school (which I’ve done), or hire someone to pick their children up from school (which I’ve also done), all because they are not offered the flexibility to come in a few hours later or leave a few hours earlier. Stay at home mothers face equal troubles, as Schiff acknowledges. People automatically think they live a life of luxury or one with no ambition. Being a stay at mother is no easy task, and many stay at home mothers once were participants in the American workforce. A woman whom I currently work for is a stay at home mother but was forced to leave her job upon birth because of the rather shaky maternity leave available, unpaid that is.

In America today, the options for working mothers are very limited. One is either forced to spend outrageous amounts of money on childcare, stay at home or struggle to make work and family life fit as one. The government’s lack of concern for working mothers is terrifying. “The dissing of American working moms” truly does start at birth. How can America still not have any form of paid maternity leave? In a society that places work and family so highly, I question how the two have ended up as such oxymorons. Women should not have to choose between having a successful career and raising a healthy family. It is time, as Schiff says, for all women to “raise a juice box, a briefcase, or a martini glass to that kind of change”. As one strong unit, mothers are a force to be reckoned with!

nitz
Estados Unidos

The endless battle between stay-at-home mothers and working mothers is one that, I personally feel, won’t end until society begins to change the way they view women’s roles. Majority of today’s people ardently believe that women should be the primary caretakers of their children and home- and if they can, still have a successful career. But the reality is that there is no balance; not just as a mother and a working-woman, but between them, their partners, and work. Why should the sole responsibility of motherhood and homemaker rely with women? Shouldn’t the work, time, and commitment be split evenly between partners? I strongly feel that if a woman- or man-wanted to work and/or focus on their family has the right to do so without being judged or criticized. That being said, supportive tools could be provided: a flexible work place, benefits, and child care to name a few. All of these tools will be helpful in finding a balance between a career and a family for a father or a mother.
I include fathers in this because we live in a society where men are not encouraged to be nurturing, to care for their family, to contribute at the home besides money. Men have to recognize that it took two people to make a baby, and that more than one person lives at the home, thus, 100% of the work and responsibility (stress and pressure) cannot be held accountable to a single person. We all have to stop living the “American Dream” ideal and start acknowledging that balance is key to everything. People can have their successful dream job, a great home, car, income, and at the same time, have a family, take care of them, and spend time with them. Excelling in both worlds, without asking people to devote 110% in each- because something has to give in the end- is what people should strive to attain. In the end, everyone is better off.

As a recent college graduate making decisions about my career, this is a very interesting topic to me. I know that in the future, it will be important to me to be able to devote time to both my career and a family. But given the current conditions in which I live, I honestly have no idea how I will do that.

I look around at the models that older generations of women provide, and there seem to be three main options: put work first, put family first, put work first and then put family first. None of these are ideal, because they all mean making major sacrifices - sacrifices that men just do not tend to be called upon to make. Those that try to be superwomen, "balancing" both work and family at once, are so stressed that it's difficult to aim for such a lifestyle.

I can see why Karenna Gore Schiff calls for a broader range of work options and social services. I am also inclined to agree with Nitz's statement that these issues will not be fully resolved until there is a deeper systemic change in how society is organized. I think men should share the responsibility of child-rearing, but not simply because "it takes two to make a baby." It is important to consider the radical, perhaps idealistic, idea that a child is the responsibility of society as a whole, and not just the two people who share its genes. Raising children is both wonderful and difficult, and we all need to share the pleasures and problems associated with it.



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