La crisis de los préstamos de alto riesgo

La crisis de los préstamos de alto riesgo

Discriminación de género en las prácticas crediticias

 

La profesora Anita F. Hill explora las razones por las cuales las mujeres reciben préstamos de alto riesgo a una tasa mucho más alta que sus pares varones. Hill sostiene que esta práctica inequitativa está basada en las creencias erróneas generalizadas sobre la habilidad de las mujeres para manejar el dinero, y defiende a las víctimas de esos préstamos por su incapacidad para lidiar con las injustas consecuencias. Es profesora de derecho, política social y estudios de la mujer en la Universidad Brandeis, así como también profesora invitada en el Wellesley College, el Newhouse Center for the Humanities y el Wellesley Center for Women. Este artículo apareció originalmente el 22 de octubre de 2007 en Boston Globe.

Hubo un tiempo en la hora de comprar una casa era algo que sólo las parejas casadas hacía. Sin embargo, cada vez más, soltero, viudo, divorciado y mujeres con y sin hijos se toma la decisión de comprar una casa por su cuenta. Sin embargo, las consecuencias económicas y sociales de las prácticas de préstamos de alto riesgo en ellos son pocos temas se está discutiendo.

Las mujeres se volvieron un componente clave en el mercado inmobiliario. El año pasado en Massachusetts, más de un tercio de los que compraron su primera casa fueron mujeres solteras, y casi un cuarto de todos los compradores de casas fueron mujeres solteras.

Según los estudios de la Consumer Federation of America y la National Community Reinvestment Coalition, las mujeres tienen una representación muy alta en el mercado de préstamos de alto riesgo. A lo largo del espectro económico, en los préstamos para compra de vivienda, refinanciación y mejoras a la vivienda, las mujeres reciben condiciones menos favorables que los hombres en igual condición. Las investigaciones también muestran que la brecha entre mujeres y hombres que reciben préstamos de alto riesgo aumenta a medida que el ingreso de las mujeres se incrementa.

Las mujeres mayores son el banco principal de los préstamos de alto riesgo para refinanciamiento y mejoras de viviendas. En promedio, las mujeres viven más que los hombres y tienen una mayor posibilidad de vivir solas. Los gastos médicos y los impuestos inmobiliarios en aumento hacen que las mujeres mayores con ingresos fijos sean particularmente susceptibles a los prestamistas que prometen dinero para las reparaciones necesarias, pero en cambio exigen honorarios enormes y cobran tasas de interés infladas.

Las mujeres afroamericanas, que representan la mitad de todos los deudores afroamericanos por compra de vivienda, son particularmente vulnerables. De hecho, hay evidencia de que los prestamistas de alto riesgo cobran a las mujeres negras y latinas tasas de interés y honorarios más altos que a los hombres de la misma raza y los hombres blancos, otra vez, sin importar el ingreso y en todos los tipos de préstamos.

Para las mujeres, el impacto de los problemas en el sector crediticio atraviesa las líneas de edad, clase, raza y vecindario.

Debido a los préstamos de alto riesgo, están en peligro de perder terreno en su esfuerzo por alcanzar la autosuficiencia para ellas y en muchos casos para sus hijos. Las mujeres mayores, que vieron caer el valor de sus casas, están en gran peligro de volverse dependientes de su familia o de los servicios sociales. Las mujeres solteras, que tienen más probabilidad de ganar menos, tener más personas a cargo y gastar un mayor porcentaje de su ingreso en la casa; son entonces menos capaces de absorber el costo del pago creciente de un préstamo de alto riesgo inflado. Junto con las ejecuciones hipotecarias, la pérdida de los ahorros, un historial crediticio dañado e incluso la bancarrota son consecuencias previsibles. Los proveedores de servicios del Gran Boston ya están viendo un incremento en la cantidad de familias en situación de calle, y parece que un gran número de las nuevas familias sin hogar están encabezadas por mujeres.

¿Por qué una mujer se comprometería a la incertidumbre de un préstamo de alto riesgo? Las respuestas más obvias son que quieren crear un hogar estable, generar capital financiero y gozar de las ventajas impositivas asociadas con la propiedad de una casa. Muy a menudo, como mujeres solteras y especialmente como madres solteras, el crédito parece difícil de obtener, sin importar que, en promedio, las mujeres tengan mejor calificación crediticia que los hombres. Los prestamistas de alto riesgo pueden incluso decirles que los préstamos convencionales no están disponibles para ellas y que los de alto riesgo son su único recurso. En algunos casos, corredores que prometieron a los prestatarios "las tasas más bajas posibles" les dieron préstamos con precios más altos y honorarios extravagantes. La crisis actual es resultado de un mercado inmobiliario desacelerado, precios en baja y pagos hipotecarios mensuales que, en muchos casos, escalaron tan precipitadamente que el ingreso de los deudores no podría en ningún caso cubrirlos.

Culpar a las víctimas es al mismo tiempo injustificado e inútil. No resolverá los problemas económicos o sociales causados por la oleada de ejecuciones hipotecarias que los funcionarios están intentando impedir.

No fue hasta 2004 que la Reserva Federal empezó a exigir a los prestamistas de alto riesgo que brinden datos específicos sobre sus préstamos. Incluso hoy, resisten toda iniciativa para brindar información de los perfiles de riesgo de los prestatarios. Lo que sí sabemos es que muchas mujeres que calificaban para préstamos convencionales no los consiguieron, y que ellas y otras estaban siendo timadas.

Una ex oficial de créditos testificó sobre la manera en que comercializaba las hipotecas de alto riesgo: "Si alguien parecía poco educado, poco articulado, pertenecía a una minoría o era particularmente viejo o joven, trataba de incluir todos los [costos adicionales] que ofrecía CitiFinancial".

De acuerdo a la procuradora general Martha Coakley, en Massachusetts, los créditos débiles o de alto riesgo llevaron a 25.000 ejecuciones hipotecarias en los últimos doce meses. Si la tendencia continua, muchas más mujeres se unirán a aquellas que ya perdieron su casa. Estas mujeres representan todas las edades, todas las razas y todas las clases socioeconómicas. Algunas son madres solas, y sus hijos van desde infantes hasta miembros de la generación de la explosión demográfica posterior a la Segunda Guerra. Al ser una amenaza para las mujeres, esta crisis es una amenaza para todos nosotros.


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