La esperanza en la casa propia

La esperanza en la casa propia

A pesar del préstamo predatorio, el futuro parece promisorio

 

A pesar del reciente impacto de las devastadoras prácticas de préstamos predatorios en los Estados Unidos, las mujeres están tomando más control sobre su bienestar financiero en esta crisis económica. Mission Economic Development Agency (MEDA) es una organización sin fines de lucro de San Francisco que promueve la justicia económica y el desarrollo de activos para las familias latinas brindándoles asesoramiento sobre la propiedad de la vivienda y la ejecución hipotecaria. Desde 2006 hasta 2009, Jane Duong fue gerenta del programa de propiedad de vivienda de MEDA, y ahora trabaja para la National Coalition for Asian Pacific American Community Development.

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Dueños de casas de San Francisco que trabajan con MEDA. Muchos son inmigrantes con un inglés limitado, carecen conocimientos financieros y no están familiarizados con la industria hipotecaria y sus prácticas.

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Mission Economic Development Agency (MEDA) es una agencia de asesoramiento inmobiliario que atiende a familias de bajos y medios ingresos de San Francisco, muchas de las cuales son de origen latino. En 2006, empezamos a ver un aumento en el número de clientes en riesgo de una ejecución hipotecaria de su casa. Muchas familias estaban confundidas con respecto a por qué el saldo de sus hipotecas estaba subiendo, aunque ellos pagaran todos los meses sin falta.

Muchos propietarios eran víctimas de préstamos predatorios y otras prácticas engañosas que los dejaban con hipotecas costosas que eran inadecuadas para su situación. ¡Para muchas familias, encontrarse con un asesor de MEDA significaba tener a alguien que le explicara los documentos de su préstamo y los términos de su hipoteca por primera vez! A algunos les cobraban tarifas por costo de cierre de más del 15%. (Los costos de cierre normales son de alrededor del 3% de la hipoteca). Vimos muchos casos en que los corredores habían falsificado la documentación sobre los ingresos, a veces usando recibos de sueldo falsos aun cuando los prestatarios habían presentado los suyos. Este tipo de hipotecas seguía un patrón similar: la mayoría de los préstamos tenían una tasa ajustable, que aumentó significativamente después de un período inicial bajo, y muchas tenían penalidades por pago anticipado que excedían los $20.000, que encerraban a los prestatarios en malas hipotecas.

Muchas de las personas que atiende MEDA son inmigrantes con un inglés limitado, que carecen de conocimientos financieros y no están familiarizadas con la industria hipotecaria y sus prácticas. Todos dependían de corredores y otros intermediarios para que los ayudaran a recorrer el sistema financiero. Muchos de esos corredores compartían la cultura y la lengua de sus clientes y aprovecharon la confianza que surgía de tener orígenes en común para "ayudar" a quienes estaban comprando su primera casa. Las instituciones financieras, a través de sus estructuras de compensación y sus sistemas de financiamiento laxo, sentaron las bases para la proliferación de las hipotecas riesgosas y de alto costo que impulsaron la crisis de ejecuciones en San Francisco y otras comunidades del país.

Los patrones que observamos en MEDA y entre las comunidades inmigrantes y de color están bien documentados con datos e investigación. Pero la historia de las mujeres en estas comunidades recibió muy poca atención. Por lo general, las mujeres ganan menos y tienen acceso limitado a oportunidades educativas y financieras, por cual suelen depender financieramente de los demás. Muchas inmigrantes además provienen de culturas que desalientan que las mujeres asuman un rol activo en las decisiones financieras, así que es poco probable que ellas hablen y planteen sus preocupaciones durante este tipo de transacciones.

Para estas familias, como para muchos estadounidenses, comprar una casa es mucho más que una simple transacción financiera. Para las familias inmigrantes -particularmente, entre las mujeres con las que trabajamos-, tener una casa significa echar raíces y mostrarle al mundo que "lo lograste" en un país nuevo. Para las mujeres con hijos, la casa propia también quiere decir seguridad para las futuras generaciones. Desafortunadamente, los corredores hipotecarios y agentes inmobiliarios oportunistas explotaron estas expectativas para alentar a las familias a que tomaran malos préstamos.

Aunque los problemas generales del sistema que enfrentan las mujeres aún existen en el sector hipotecario, observé muchos signos alentadores de que están peleando por su independencia económica.

Me siento motivada con mujeres como Jacqueline, que se negó a desesperarse, a pesar de haber sido engañada para tomar un mal préstamo y que un corredor hipotecario le robó $200.000 a su familia. En cambio, estudió bienes raíces para entender mejor su situación y después trabajó para movilizar y empoderar a otras víctimas del mismo corredor. Con la ayuda de organizaciones sin fines de lucro locales, ella y otras personas pudieron iniciarle un juicio al corredor, que ahora está en la cárcel por sus acciones predatorias e ilegales. Jacqueline sigue siendo una fuente de inspiración para las familias que organizó. También aboga por cambios en la política local que garantizarán que las familias en riesgo de ejecución hipotecaria reciban la ayuda que necesitan y que los futuros compradores de casas no se conviertan en víctimas de prácticas predatorias.

También estoy entusiasmada al ver mujeres que desafían las normas sociales que dicen que las finanzas son un asunto de hombres. En MEDA, las mujeres son la mayoría de los participantes en el programa de educación para compradores de casas. Trabajan con asesores para mejorar su crédito, aumentar sus ahorros y reducir su deuda. Estas mujeres están tratando de hacer los cambios de conducta a largo plazo que son necesarios para un éxito financiero fuerte y sostenible. Ahora más que nunca, ellas reconocen que las decisiones financieras no deben recaer solo en los hombres, y están empezando a ser participantes activas y a tomar decisiones más informadas en el proceso de compra de la casa.

También me siento entusiasmada con las innovaciones dentro del sector sin fines de lucro y el público que brindan a los miembros de comunidades de bajos ingresos oportunidades para acceder a una casa. Estas incluyen herramientas financieras y de ahorro únicas, asistencia con el pago inicial y oportunidades para comprar casas a tasas por debajo de las del mercado. Estas estrategias están haciendo posible que más familias y mujeres de bajos ingresos cosechen los beneficios de tener una casa propia y logren independencia financiera a largo plazo y de manera sostenible.

Mirando adelante, estas son las historias que me dan la esperanza de que, cuando superemos la crisis de ejecuciones hipotecarias, encontraremos la manera de permitirles a las mujeres crear verdadera seguridad y estabilidad en su vida financiera, así como en la comunidad en general.


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