VOZ DE LA COMUNIDAD: Un poco de esperanza

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Un centro en la India brinda capacitación laboral a chicos de la calle

 

Chhoti Si Asha es un centro sin fines de lucro que brinda alfabetización y capacitación vocacional a chicos de la calle de Chandigarh, India. Fundado por Liza Chawla en abril de 2006, el programa empezó cuando un grupo de niños que solían pedir limosna expresaron su deseo de estudiar. Gradualmente, empezaron a ir los hermanos mayores de esos niños. "Alentamos a estos niños y adolescentes a tomar trabajos como conductores de rickshaw/rehra, sastres o cualquier otro trabajo dependiendo de su interés y habilidad, en lugar de mendigar", dice la fundadora Liza Chawla. En abril de 2007, Chotti Si Asha hizo su primera exposición en el mismo mercado en el que estos niños solían pedir. Joyshri Lobo informa sobre el evento.

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Joyshri Lobo

Estudiantes aprenden a coser y trabajar con textiles como un modo de hacer dinero y dejar las calles.

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Joyshri Lobo

Chhoti Si Asha les enseña a chicos de la calle oficios que pueden ayudarlos a ganar dinero y salir de la pobreza.

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El mercado Lajpat Rai Bhavan es un lugar ajetreado todos los días de la semana. Llamado así en honor a un gran patriota indio, organiza diferentes programas en salud y educación para los necesitados, y arma tentadoras exposiciones de artesanías provenientes de todos los rincones del país.

La gente que pasa, por lo general, no nota un espacio abierto lateral, que alberga el centro Choti Si Asha. El área incluye un pequeño espacio cubierto de hierba con un par de cobertizos destartalados, paredes de mosaicos coloridas, cajones de metal con los nombres de los trabajadores, algunas pinturas hechas por niños, algunas habitaciones usadas como vivienda y un modesto escenario circular abierto. Hay tres árboles umbrosos bajo los cuales zumban cinco máquinas de coser a pedal. Todas están operadas por jóvenes que trabajan furiosamente para completar los pedidos del día.

Choti Si Asha es una creación de Liza Chawla, una delgada y atractiva mujer con una presencia agradable y un control amigable sobre los muchachos que la rodean. Está dedicada a una causa: crea esperanza entre los desesperados y trae dignidad e independencia a aquellos que nunca las tuvieron ni oyeron hablar de ellas. Es una de las ignotas Madres Teresa de Chandigarh.

La atmósfera está cargada y es positiva. A los visitantes se los saluda con alegría y felicidad. Se sirve té en tazas astilladas y vasos de acero que te queman los dedos. Hileras de bolsas de bellotas verdes cuelgan de unas varillas. No hay una consignación que deba completarse. Cada sastre amateur ganará por el producto que realiza. Los jóvenes tienen entre 12 y 21 años. Caminan seguros, con confianza. Liza y su colega Baljeet les dieron la magia del respeto por uno mismo que proviene de no tener que depender de la caridad ni de favores.

Sentados sobre chattais, tres pequeños comparten un gigantesco pote de pegamento, rectángulos de cartulinas, retazos de tela de yute y enormes agujas de zapatero. Están haciendo carpetas para archivos y bolsas de papel de diferentes tamaños. Le pedimos a Sonny, un niño de ojos marrones verdosos y sonrisa brillante, que arme una bolsa. Rebosante de orgullo de artesano, dobla, pega y cose una obra maestra de papel marrón en solo diez minutos.

La fuerza de trabajo de Liza tiene su origen entre los lustrabotas y mendigos del Sector 17. De su actitud, se desprende que, trabajando con Choti Si Asha, obtuvieron más que solo dinero: se consideran emprendedores exitosos. Algunos ganan alrededor de 60 rupias por día dependiendo de su velocidad y finura. Bobby y Raja tararean canciones de películas e intercambian bromas mientras trabajan. Todos usan aretes, collares y brazaletes que resaltan su aspecto moreno, dorado por el sol.

Llega Sukhmani. Ella filma documentales y viene cuando tiene tiempo libre para enseñar bisutería. Hay una gran cantidad de pendientes y brazaletes hechos por manos pequeñas. Commando nos lleva a un camión lleno de desechos de boutiques y ropa donada por la gente. Todo se usará para embellecer bolsas de yute resistentes y fantásticas. Baljeet ayuda midiendo y cortando los materiales. Usa una tabla torcida con un enorme agujero en el centro, pero que sirve como mesa de trabajo.

Olvídense de inútiles proyectos gubernamentales, burócratas y agencias multilaterales. El futuro pertenece a gente inspirada como Liza y Baljeet y a la juventud que ellas pueden tocar con sus ideas mágicas.


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Etiquetas:

community voice , India , grassroots , grassroots solutions




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