VOZ DE LA COMUNIDAD: Pequeños pasos

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Macrocambios a través del microcrédito

 

El microcrédito puede no ser una panacea para resolver los problemas de las mujeres de todo el mundo, pero tuvo impacto sobre miles de vidas, lo que prueba que cada pequeña cosa verdaderamente ayuda. Una estudiante de relaciones internacionales comparte esta sabiduría y mucho más al relatar sus experiencias como pasante en el programa de microcrédito de la Asociación Femenina para el Desarrollo de Sacatepéquez, en Guatemala.

La globalización trajo la disponibilidad de Internet, los celulares y otros avances tecnológicos que nos ayudan a conectar a personas de todo el mundo. Como resultado, podemos construir relaciones más duraderas con nuestros amigos y colegas y crear una red social en cualquier lugar del mundo.

En el verano de 2005, tuve la oportunidad de hacer una pasantía en una ONG guatemalteca llamada Asociación Femenina para el Desarrollo de Sacatepéquez (AFEDES). Como estudiante de relaciones internacionales de la San Francisco State University, esperaba aprender sobre la dinámica de las microfinanzas. Estaba especialmente ansiosa por trabajar con AFEDES, porque eran un gran ejemplo de un programa que usaba un enfoque integrado para crear impacto sobre la vida de las mujeres en la región.

Los programas de microcrédito ofrecen pequeños préstamos a los muy pobres para que inviertan en actividades generadoras de ingresos. En todo el mundo en desarrollo, las mujeres son las principales destinatarias de los micropréstamos. Ellas suelen superar en número a los hombres en los segmentos más pobres de la sociedad. Muchas mujeres están involucradas en el sector informal y carecen de acceso al crédito. Además, tienden a administrar el presupuesto doméstico diario y son las principales responsables de los hijos. Por eso, son importantes agentes para el cambio social.

Me entusiasmaba ver que AFEDES estaba conducida por mujeres de mi generación, mujeres con experiencias de vida muy diferentes a las mías. En muchos países occidentales, la educación es algo que se da por sentado. Pero estas mujeres no tuvieron el mismo acceso a la educación que yo. Muchas de ellas habían enfrentado obstáculos que hacían que ir a la escuela fuera difícil. Hablé con varias mujeres, por ejemplo, que tuvieron que convencer a su padre para que las dejara estudiar en lugar de trabajar en el campo.

Llegué a conocer a estas mujeres, y a aprender sobre su historia, sus luchas y su deseo de empoderarse. AFEDES me mostró que el sistema de microfinanzas es una importante herramienta de facilitación, ya que los servicios financieros tienen la capacidad de interactuar con muchos aspectos de la vida de los clientes, y no solo la de desarrollar un proyecto generador de ingresos.

Durante mi pasantía, aprendí que ofrecer a las mujeres solo acceso al microcrédito y a los ahorros no es la panacea de la reducción de la pobreza. Este sistema necesita estar acompañado por otras acciones que estimulen a las mujeres a pensar, analizar y aprender capacidades que las guiarán a manejar su dinero de manera más efectiva y, como resultado, las empoderará como seres humanos.

Muchos de los que ponen en práctica este sistema creen que los beneficios que provienen de las microfinanzas, la educación básica y la atención primaria de la salud están interconectados, y los programas hallaron que el impacto de cada uno aumenta cuando se entregan juntos. AFEDES es una de ellos, y es por eso que también iniciaron préstamos educativos para niños y están planificando la integración de un nuevo programa de salud a su organización.

Aunque creo que en el éxito de las microfinanzas, también creo que no es la única solución para contribuir a eliminar la pobreza. Trabajando con AFEDES, vi todo lo bueno que pueden hacer las organizaciones microfinancieras y obtuve una nueva perspectiva sobre los desafíos que enfrentan.

Me siento orgullosa y agradecida de haber tenido la oportunidad de conocer a mujeres de mi generación con diferentes orígenes culturales. Aprendí que compartimos el interés común de alentar e inspirar a las mujeres para que se conviertan en los mejores seres humanos posibles. Al compartir nuestras historias y experiencias, podemos apoyarnos mutuamente y crear una red para que nuestras voces sean oídas. Al compartir mi experiencia con AFEDES, espero echar un poco de luz sobre cómo las mujeres indígenas usaron exitosamente las microfinanzas para mejorar su vida y hacerse más fuertes, capacitadas y seguras.


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Etiquetas:

microcredit , microenterprise , microloans , Guatemala , solutions , community voice




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