Masum Momaya

Dinero propio

Sacando la etiqueta de precio a las mujeres y al matrimonio

 

En todo el mundo, el bienestar económico de una mujer está ligado a su estado civil: si es soltera, divorciada o viuda. El destino de su matrimonio o de su pareja puede impulsar a una mujer a una crisis económica personal. Sin bien el apoyo monetario y el alivio de las deudas indudablemente pueden ayudar a las mujeres en las circunstancias más difíciles -como las viudas que cultivan algodón en la India-, su situación plantea preguntas más profundas sobre la manera en que las transacciones relacionadas al matrimonio vuelven económicamente vulnerables a las mujeres, y sobre qué se puede hacer al respecto.

TOMA DE ACCIONES:

Las viudas son particularmente vulnerables

En muchas partes del mundo, las viudas son particularmente vulnerables a la pobreza. Muchas, sin importar la edad, se quedaron sin su proveedor primario y se ven obligadas a ganarse la vida mientras al mismo tiempo cuidan a sus hijos y a los ancianos que dependen de ellas. Algunas son incluso vulnerables a la explotación y el abuso sexual porque son vistas como "de vuelta en el mercado" para otros hombres.

Algunos gobiernos y organizaciones asistenciales brindan ayuda financiera y capacitación profesional para viudas, particularmente en épocas de conflicto o de epidemias. Sin embargo, la ayuda se suele dar de una manera que supone que las viudas son incapaces de cuidarse o de tomar decisiones independientes. Alternadamente compadecidas, aisladas e infantilizadas, las viudas son tratadas como niñas que deben ser "adoptadas" y protegidas por el gobierno, las organizaciones caritativas u otros hombres.

Por ejemplo, en la provincia de Nyanza, en Kenia, muchas mujeres en la comunidad Luo enviudaron a causa de la epidemia de VIH/SIDA. Allí, cuando un hombre muere, uno de sus hermanos u otro pariente varón tiene que casarse con la viuda y cuidar de ella financiera y socialmente. Las mujeres no heredan propiedades o bienes, y la propiedad y los hijos del difunto pertenecen a un guardián, y no a su esposa (1). Una mujer no tiene voz en lo que sucede con ella, sus hijos o sus pertenencias.

De manera similar, en Nepal, los maridos de muchas mujeres murieron debido a un conflicto que lleva décadas y a la difusión del VIH/SIDA. El gobierno nepalés hace poco anunció un incentivo de 50.000 rupias nepalesas ($641) para los hombres que se casen con viudas (2).  Aunque se sintieron alentados por el intento del gobierno de ayudar a las viudas, los activistas por los derechos de las mujeres denunciaron vehemente que la medida es "humillante" para las viudas y las desempodera. A algunos les preocupa que los hombres intencionalmente buscarán viudas y las explotarán por la recompensa monetaria(3). 

Las viudas mismas no quieren verse convertidas en mercaderías o que les coloquen una "etiqueta de precio". Lily Thapa, fundadora de Women for Human Rights-Single Women Group de Nepal, cree que "el matrimonio debe basarse en el amor, la comprensión y el compromiso" y señala que este incentivo "alienta a casarse por dinero" (4). Como la mayor parte de las mujeres del mundo son financieramente dependientes de los hombres, el comentario de Thapa plantea preguntas sobre cuándo, si es que sucede, el matrimonio no es por dinero.

El matrimonio como transacción económica

A diferencia del ideal occidental contemporáneo del matrimonio como un acuerdo basado en el amor, históricamente y en distintas culturas, ha sido una transacción económica. Los filósofos señalan que en lugar de ser "una relación de amor, amistad o compañerismo, el matrimonio ha funcionado principalmente como una unidad económica y política usada para crear lazos de parentesco, controlar la herencia y compartir recursos y trabajo" (5).

La gente asume compromisos legales para cementar relaciones entre familias, para mantener y proteger los bienes y para cumplir con las expectativas en cuanto a roles sociales y de género. No sorprende, entonces, que las mujeres hayan por lo general recibido la peor parte, no solo en términos económicos, en estos acuerdos. A pesar del entendimiento tácito de que se "cuidará de" las mujeres siempre y cuando ellas cumplan con las responsabilidades sociales, sexuales y domésticas como esposas, madres y amas de casa, frecuentemente no tienen ni voz ni voto en la cuestión, ni tampoco garantías.

Históricamente, en el mundo occidental, los contratos legales asociados al matrimonio efectivamente hicieron a las mujeres económicamente dependientes, incluso si no lo eran antes. Por ejemplo, hasta fines del siglo XIX, la doctrina de la coverture en la ley inglesa y estadounidense suspendía la persona legal de la esposa en matrimonio, "cubriéndola" con la del marido y eliminando los derechos de ella a la propiedad, a hacer un testamento, a ganar su propio dinero, a entablar contratos o a dejar a su marido, y le daba pocos recursos contra el abuso físico (6).

Desafortunadamente, a las solteras no les iba mucho mejor: solían ser aisladas y condenadas al ostracismo.

En forma similar, fuera del mundo occidental, no casarse no era una opción. En muchos casos, el acuerdo matrimonial se hacía entre dos (o más) familias, y no entre individuos. Normalmente, se iniciaba con un intercambio de dinero, lo que convertía a las mujeres en algo que se compraba y se vendía. En algunos casos, la intención del pago era aliviar la carga de la otra familia que "se hacía cargo" de la mujer; en otros, irónicamente, era para protegerla.

Poner precio a las mujeres

Muchas culturas siguen practicando la dote y otros intercambios de bienes como parte de sus ritos matrimoniales. Si estas transacciones aumentan o disminuyen el "valor" de las mujeres es debatible; lo que está claro, sin embargo, es que las transforman en mercancía.

Por ejemplo, en África, Asia Central y el Sudeste Asiático, un novio paga cierta cantidad en dinero, joyas, animales o propiedad -el precio de la novia- a la familia de la novia antes del casamiento. Algunas culturas ven esto como una compensación para la familia por la pérdida del trabajo y la fertilidad de la novia. Otros lo ven como una prueba de que el novio tiene suficientes recursos para mantener a su futura esposa. Actualmente, también se piensa en el precio de la novia como una suerte de adelanto de la pensión alimenticia en caso de que el matrimonio se disuelva o el marido muera.

Mientras que en países del sur de Asia, como India, Nepal, Pakistán y Sri Lanka, es la familia de la novia la que paga la dote -dinero, bienes o propiedades- al futuro marido y su familia. Los activistas por los derechos de las mujeres tienden a ver la dote desfavorablemente, porque sostiene que las mujeres no deberían tener que dar un incentivo económico para ser consideradas casaderas o aportar bienes para compensar la "carga" que representan para su nueva familia.

Históricamente, las dotes en el sur de Asia eran la red de seguridad de la mujer en caso de muerte del marido. Además, ayudaron a las familias a atravesar dificultades económicas y, a veces, aseguraron a las mujeres contra la violencia: cuanto mayor es la dote, menos probabilidades tiene una mujer de ser golpeada o sufrir abusos. También se utilizó para liberar a los padres de las obligaciones relativas a la herencia; por ejemplo, si un padre ya pagó la dote, no se le exige que le deje herencia a su hija.

Aunque la dote puede brindar un punto de partida financiero para las parejas y proteger a las mujeres contra las pérdidas de su marido, también implica que las mujeres necesitan esta ayuda o asistencia de su familia y que no tienen ninguna contribución económica propia para hacer.

Igualdad de condiciones

La capacidad de las mujeres de sobrevivir financieramente no debe estar atada al matrimonio. Un primer paso es permitir a las mujeres que elijan cómo y por qué quieren casarse, y si quieren hacerlo en primer lugar.

Una vez casadas, tienen que estar en igualdad de condiciones con sus esposos. Las mujeres casadas tienen más probabilidades que sus maridos de trabajar en un trabajo mal pago y de medio tiempo, o de dejar de trabajar, especialmente para cumplir con las demandas de la crianza de los hijos. Aunque la estructura del matrimonio legal anima a muchas esposas a ser económicamente dependientes de sus maridos -por beneficios impositivos, seguro de salud e ingresos-, esto deja en última instancia a las mujeres en una posición debilitada después del divorcio o la muerte del esposo. Como resultado, incluso aquellas que disfrutaron una vida cómoda probablemente terminen con un estándar de vida menor o en la pobreza.

Todas las mujeres, sin importar su estado civil, necesitan acceso a la educación, buenos trabajos y apoyo para las obligaciones domésticas. Tanto las mujeres viudas como casadas merecen ser libres de prácticas maritales culturalmente afianzadas que las degradan y las convierten en mercadería, así como tener protección legal contra las deudas de sus maridos. Aunque transformar leyes, creencias y prácticas antiguas puede ser difícil, es la única manera de sacarles las "etiquetas de precio" a las mujeres y asegurar que tengan dignidad y verdadera capacidad económica.

 


REFERENCIAS:

1. Kathambi Kinoti, “HIV/AIDS and land ownership rights,” Association for Women’s Rights in Development, (February 12, 2008).

2. Mark Tran, “Nepalese proposal to pay men to marry widows sparks fury,” The Guardian, (July 20, 2009).

3. Joanna Jolly, “Nepal widows dismiss marriage incentive,” BBC News, (July 16, 2009).

4. Mark Tran, “Nepalese proposal to pay men to marry widows sparks fury,” The Guardian, (July 20, 2009).

5. Stanford Encyclopedia of Philosophy, Marriage and Domestic Partnership, (August 5, 2009).

6. Stanford Encyclopedia of Philosophy, Marriage and Domestic Partnership, (August 5, 2009).


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Etiquetas:

South Asia , dowry , marriage , money , economic justice , empowerment




Comentarios (2)


Economica: Women and the Global Economy provided excellent topics about current women’s rights and issues. The topic that caught my full attention was “Marriage and Money”; more specifically a section called “Putting a Price on Women.” The fact that dowries in marriage are quite popular in many other cultures interested me. Marriage, it seems isn’t all about the love, commitment, and friendship I was raised to believe. I now realize for most of the world it’s a way of gaining economic security between two families. As the economic crisis worsens I feel the marriage contract will continue toward the financial aspect and away from love and commitment.
When the article stated a large dowry insured women against violence, I thought maybe we need some kind of system like that to possibly prevent violence here in America. But realistically violence would happen regardless. My opinion on whether the value of women increases or decreases during dowry transactions, is it decreases significantly. I feel this way because women just like men should have a choice to support themselves or let a man support her. I don’t think it’s fair that women are viewed in places such as South Asia and Africa as incapable of supporting themselves without a husband. But I understand that every culture is different and fair or not, marriage will always be an institution with laws and “price tags” varying around the world.

Excellent article-marriage has become a part of woman's identity and a single woman becomes targetted as 'available' it maybe to legitamize children that it was started but the unequal staus afforded to women has made it a yoke for both men and women and more often she sometimes carries the burden alone and since men are given a free hand and cannot get pregnant but can do what he pleases the wife remains subservient sexually and economically the upholder of morality leading to conflict and unatural situations where empowerment remains just a word and gender equality utopian hope.



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