RELIGIÓN
Espíritus es Uganda
Alice Lakwena y Betty Bigombe dan forma al pasado y al futuro de Uganda
Hoy en muchas partes del mundo, las mujeres enfrentan cuestionamientos a sus libertades básicas por parte de movimientos fundamentalistas. Se suele asumir que son los hombres quienes incitan y lideran estos movimientos, pero no siempre es así. En Uganda, una mujer, Alice Auma, dio origen a lo que hoy es el Ejército de la Resistencia del Señor (LRA), un grupo autoproclamado de guerrilla cristiana responsable de uno de los conflictos más duraderos de África. Desde 1987, el LRA busca derrocar el gobierno y establecer un estado teocrático basado en los diez mandamientos.
Durante dos décadas, otra mujer de la misma tribu que Auma, Betty Bigombe, ha estado al frente de las negociaciones de paz entre el LRA y el gobierno de Uganda. ¿Puede una mujer sofocar lo que otra instigó?
Desde que Uganda obtuvo la independencia de los británicos en 1962, ha sido vapuleada por una serie de golpes y contragolpes. La norma ha sido el gobierno militar y autoritario.
En un esfuerzo por aplacar la larga violencia sectaria, muchos pilares de la democracia, incluyendo la libre organización y el derecho de los partidos políticos a participar en elecciones justas, fueron suspendidos en los años 80. Yoweri Museveni, el actual presidente de Uganda, está en el poder desde 1986. Su mandato está plagado de amenazas internas y externas, incluyendo la tenaz violencia del Ejército de la Resistencia del Señor.
Posesión y poder
Alice Auma pertenecía a la tribu acholi del norte de Uganda. Lejos de ser una líder militar, era una tradicional sanadora espiritual y médium. Pero el 6 de agosto de 1986, Alice canalizó a alguien nuevo: el espíritu de un militar italiano fallecido llamado "Lakwena". Él le dijo que creara un grupo rebelde para combatir el mal y el baño de sangre perpetrado por las fuerzas del gobierno de Museveni. Desde entonces, Auma se hizo conocida como Alice Lakwena. Ella llamó a su grupo Movimiento del Espíritu Santo (MES).
La canalización de Alice Lakwena se dio en medio de una profunda crisis espiritual entre los acholis del norte y la amenaza de aniquilación planteada por las fuerzas de ocupación del sur de Uganda.
Tres meses después, Alice aumentó su pequeño grupo de seguidores convenciendo a un ejército aliado de poner algunas de sus tropas bajo su mando. En semanas, la nueva alianza logró dos victorias inesperadas sobre la fuerzas de oposición. Estas victorias otorgaron un extendido apoyo popular y atrajeron nuevos reclutas al MES.
Tácticas inusuales
Aunque el Movimiento del Espíritu Santo actuaba como otros ejércitos, también tenía prácticas que a los de afuera les parecían inusuales. En cada unidad, había "controladores" espirituales. Junto con deberes como asistir a Alice mientras estaba poseída, untaban aceite bendito sobre los combatientes, lo que supuestamente los hacía a prueba de balas, siempre y cuando sus almas fueran puras.
Además, los soldados llevaban piedras que también habían sido bendecidas y que se decían que poseía el poder de granadas. Los combatientes iban al campo de batalla en formaciones en cruz mientras se mecían, se sacudían y entonaban himnos.
Inicialmente, el MES era efectivo siempre que librara pequeñas batallas en el norte de Uganda. Pero, a medida que el ejército avanzaba hacia el sur, hacia Kampala, la capital, sufrió una serie de horrorosas derrotas, con miles masacrados. Los soldados de la oposición usaban ametralladoras para disparar a las formaciones que avanzaban hacia ellos entonando himnos.
Del Espíritu Santo al Ejército del Señor
En 1987, se informó que el espíritu de Lakwena había dejado el cuerpo de Alice. Temiendo la captura, escapó a Kenia en bicicleta. Allí fue encarcelada, para ser luego liberada y ubicada en un campo de refugiados, donde murió de una enfermedad no identificada en enero de 2007.
El Movimiento del Espíritu Santo dejó una estela de pequeños grupos rebeldes que imitaron su mensaje religioso: que Jesús reinará en la tierra por mil años. Uno de estos grupos emergió como el Ejército de la Resistencia del Señor.
Hoy, muchas de las filas del LRA están llenas de niños -25.000 y contando- secuestrados y obligados a cometer brutales actos de violencia, incluyendo rapto, mutilación, violación y tortura.
Betty Bigombe
Ahora, la mayor esperanza de Uganda para aplacar la violencia está puesta en Betty Bigombe, también una acholi.
En 1988, cuando más de un tercio de la población de Uganda estaba involucrado en el conflicto, Betty Bigombe fue designada Ministra de Estado. Su trabajo: encontrar medios pacíficos para terminar con la violencia. Se mudó al área afectada y habló directamente con la gente en los campos para desplazados.
"Necesitaba escuchar", dice en una entrevista con el Instituto por la Paz de Estados Unidos. "Porque, cuando la gente toma las armas y va a luchar, sabe que es peligroso. Entonces, tiene que haber una razón para que lo hagan. Si lograba saber por qué estaban peleando, entonces tendría un buen inicio en encontrar una solución pacífica al conflicto".
Los conflictos son profundos
Bigombe ubica las raíces del conflicto en la época colonial. Los británicos dividieron el país en regiones, con sus correspondientes poblaciones alentadas a asumir ocupaciones específicas. Los del sur fueron entrenados para ser funcionarios públicos; mientras que los del norte, incluidos los achulis, fueron individualizados como los más aptos para la milicia. Cuando Museveni llegó al poder, los del norte perdieron sus trabajos y se rebelaron para recuperar su gloria.
Bigombe afirma que los líderes explotaron estas divisiones para obtener poder y perpetuarse en él. Mientras Museveni la presiona largamente para que logre la rendición de los líderes del LRA, ella consistentemente ha sostenido que deben atenderse las quejas de los acholis para asegurar una paz sostenible. Hasta hoy, Bigombe sigue siendo una de las pocas personas que han negociado directamente con el liderazgo del LRA.
Hace poco, funcionarios del gobierno en Sudán han asumido las negociaciones de paz y consultan a Bigombe como consejera. Ahora, ella espera: "Quiero que la guerra termine. Quiero que la gente pueda llevar una vida normal y decente".
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