DEMOCRACIA

Reflexiones sobre Irak

Rajaa Al-Khuzai lucha por los derechos de las mujeres iraquíes

Guiada por la luz de las velas, realizó 22 cesáreas de emergencia durante la primera Guerra del Golfo de Irak. Ayudó a jóvenes viudas a adquirir las capacidades para iniciar sus propios negocios. Dio el salto a la política como una de las tres mujeres entre los 25 miembros del consejo gobernante interino de Irak. Gineco-obstetra, activista y política, la Dra. Rajaa Hadid Al-Khuzai ha dedicado todo el trabajo de su vida a los derechos de las mujeres, poniendo en riesgo su seguridad y la de su familia. Su devoción ha sido un ingrediente integral para llevar la democracia a Irak.

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Con un telón de fondo de peligro, violencia e inseguridad, Rajaa Al-Khuzai cuenta una historia personal e inspiradora de mujeres iraquíes que dan forma a sus propias vidas para construir y reconstruir una sociedad sostenible y estable.
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En 2004, la Dra. Rajaa Al-Khuzai fue nominada al Premio Nobel de la Paz. Ver más grande >
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Al-Khuzai describe a Saddam Hussein como "un dictador que nos privó de todo". Ver más grande >
Durante una visita a San Francisco en noviembre de 2007, la Dra. Rajaa Al-Khuzai habló con IMOW sobre la vida en Irak antes, durante y después de la dictadura de Saddam Hussein. En esta página, presentamos un fragmento del video de esa entrevista.

Irak, entonces y ahora

"Como iraquíes, no olvidamos nunca que somos una civilización y que nuestra civilización fue destruida muchas veces durante nuestra historia".

La Dra. Rajaa Al-Khuzai nació en la pequeña ciudad de Diwaniyah en la región centro-sur de Irak. Criada en una gran familia de clase media de cinco hermanos y tres hermanas, Al-Khuzai tuvo una educación liberal. "Mi padre, maestro de escuela, era el más liberal en mi ciudad natal. Nunca vi que mi padre o a mi madre discriminaran entre niños y niñas. Nos trataban en forma igualitaria. A veces, pensábamos que mi padre prefería las niñas a los niños".

Al-Khuzai nunca fue obligada a usar el abaya, la tradicional túnica larga negra que cubre el cuerpo de las mujeres. Sus padres la alentaron a estudiar como sus hermanos. Cuando terminó la escuela secundaria, Al-Khuzai viajó a Bagdad, donde asistió a la facultad de medicina durante seis años. Su promoción consistió en 180 mujeres y 180 hombres, que trabajaron de manera colaborativa en sus educaciones.

Pero no era inusual para las mujeres de la generación de Al-Khuzai, e incluso para la anterior, tener una educación de nivel universitario. Durante muchos años, Irak fue una sociedad moderna y progresivamente próspera. Las mujeres eran educadas, profesionales y estaban organizadas políticamente.

Según Al-Khuzai, la vida en Irak era pacífica e igualitaria. "Teníamos una vida feliz. La gente era muy generosa, aun si era pobre. Nunca tuve sensación de miedo, ni cuando era niña. Solía jugar con las niñas y niños vecinos y era muy normal para nosotros ir a la casa de los demás. Pero ahora las cosas han cambiado completamente".

"Hoy la amenaza de violencia es constante y no hay servicios. Ahora no hay electricidad, no hay agua limpia. Los niños y las niñas están sufriendo. Y siento que el sufrimiento está sobre los hombros de la mujer".

Testimonio en primera persona de las guerras de Irak

"No hay nada como la paz y no puedes ni siquiera imaginarte lo importante que la paz es para la vida hasta que la pierdes".

En 1977, Rajaa Al-Khuzai fue designada como jefa del departamento de maternidad en Bagdad. Desde entonces, ha atendido el parto de más de mil bebés, muchos de los cuales recibieron el nombre de ella o de sus hijas. Cuando la guerra entre Irán e Irak empezó en 1981, Al-Khuzai, como muchas otras mujeres iraquíes, se vieron forzadas a asumir los roles de los hombres en las comunidades locales porque "no había otra elección".

"Mi marido es cirujano -cuenta-. Necesitaban cirujanos para atender al ejército. Así que él se fue y yo me quedé en casa con los niños. Asumí el rol de madre, padre y doctora. Por ejemplo, llevaba el auto a reparar y a cambiarle el aceite".

"La mayoría de las iraquíes sentía que, día tras día, año tras año, nos estábamos volviendo más fuertes. Ocho años es un largo tiempo y cambió cada aspecto de nuestra personalidad e, incluso, nuestra actitud. Este rol no terminó después de la guerra con Irán".

Toda una vida dedicada a las mujeres iraquíes

"La política es aprender la manera de ayudar a la gente. Es mi creencia".

Inmediatamente después de la guerra entre Irak e Irán, las mujeres fueron golpeadas por el impacto social y económico de la invasión a Kuwait y las sanciones de la primera Guerra del Golfo en 1990. Como madre y médica, Al-Khuzai fue muy útil como proveedora primaria de atención para su familia y como sanadora para su comunidad. Pero el doble deber de madre y doctora no fue fácil. La falta de electricidad hizo difíciles las comunicaciones con su familia. Mientras cientos de médicos abandonaban la región, ella se quedó para realizar cesáreas de emergencia en la oscuridad.

Cuando el gobierno de Saddam Hussein fue derrocado, Al-Khuzai fundó la Organización de Viudas Iraquíes. Siendo la primera mujer en establecer un sistema de microcrédito para mujeres en Irak, Al-Khuzai brindó miles de oportunidades de trabajo a los dos millones de viudas de guerra iraquíes que habían sufrido económica y emocionalmente.

Cuando fue designada para el Consejo de Gobierno Iraquí, fue una entre tres mujeres. Su motivación para aceptar el cargo fue dedicar sus esfuerzos no solo a madres y viudas, sino a todas las mujeres y el pueblo de Irak. El cargo vino acompañado de grandes riesgos. En 2004, la Dra. Aqila al-Hasimi, colega de Al-Khuzai, fue asesinada con un coche bomba cerca de la puerta de su casa. A causa de los peligros, el marido de Al-Khuzai cerró su clínica y ella y sus hijos están siempre acompañados por 30 guardaespaldas. Al-Khuzai no se amedrenta.

"He librado batallas con los hombres para lograr los derechos de las mujeres. Recibo amenazas de muerte del partido al cual pertenecen mis colegas. No me importó porque sentía que estaba yendo en la dirección correcta y, si muero asesinada mientras defiendo los derechos de las mujeres, será un honor para mí".

Aunque dice que la situación de las mujeres en Irak es desalentadora, Al-Khuzai tiene esperanzas:

"Este es el momento de que una mujer haga un movimiento. Tenemos la experiencia. Es nuestra historia. Las mujeres son fuertes. Pueden darse impulso y hacer cambios. Y, ustedes saben, sin las mujeres, no creo que suceda ningún cambio en Irak. Creo que las mujeres, si se les da la oportunidad, pueden cambiar el mundo".





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