VOTO
Una sátira sobre la votación en Irán
Película iraní, El Voto es Secreto, revela un proceso de elección imperfecto
Payam Films
El film de Babak Payami,
El Voto es Secreto, recorrió el circuito de festivales de cine en 2001 y ganó premios en varios, incluyendo el de Londres, Newport, Rótterdam, San Pablo, Valladolid, España y Venecia.
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Payam Films
La funcionaria electoral, protagonizada por la actriz Nassim Abdi, está determinada a recoger hasta el último voto.
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La funcionaria electoral va de ciudadano en ciudadano entonando "Todos pueden votar. Nadie tiene que votar, pero es mejor si lo hacen". ¿Y por qué? Porque, como ella señala confiada, "el proceso de votación ayuda a los países a mejorar". Y su convicción de que el proceso es, de hecho, así de simple y efectivo, al principio, es convincente. Pero, a medida que la película avanza, ella parece estar hablando desde la teoría y no de la práctica, ya que cada absurda interacción presenta un nuevo problema con el proceso de votación.
Al inicio del día, el oficial de la patrulla de frontera se niega a recibir órdenes de la funcionaria electoral porque es una mujer. Ella debe perseguir a su primer votante en un auto del ejército. Intimidado por el oficial, el votante pide un voto secreto.
En otra escena, a un grupo de mujeres que nunca antes había votado, les preocupa votar sin el permiso de sus maridos. Una mujer, acompañada por su joven hija, enfrenta a la funcionaria electoral respecto a la injusta restricción de edad para votar declarando: "¿Esta niña puede casarse a los 12, pero no puede votar?".
Cada encuentro revela una población que no está convencida de que votar los ayudará. Muchos de los ciudadanos que encuentra no hablan farsi y, entonces, no pueden leer las papeletas; un testimonio de que estos ciudadanos están marginados y el sistema es exclusivo. Un grupo de ciudadanos viaja mucho para emitir su voto solo para descubrir que sus candidatos no están en la papeleta.
Después, la funcionaria electoral encuentra a un grupo de hombres en un funeral, pero no puede recoger sus votos porque a las mujeres se les prohíbe entrar en el cementerio. La joven viuda se esconde detrás de los árboles para presenciar el funeral de su marido. Increpa a la funcionaria: "Sus votos significan más para usted que la gente. ¿Qué sabe de nosotros y nuestros problemas? Ni siquiera tenemos el derecho de estar aquí".
Las iraníes obtuvieron el derecho al voto en 1963. Durante los años 70, continuaron ganando status, ya que se aprobaron numerosas leyes de igualdad de derechos. Pero los derechos de las mujeres empezaron a retroceder desde que el gobierno revolucionario del ayatolá Khomeini llegó al poder en 1979. En sus diez años de liderazgo, Khomeini estableció sobre Irán un régimen teocrático. Revocó todas las leyes de igualdad de derechos, impuso un código de vestimenta femenino, cerró las organizaciones de mujeres y eliminó a las mujeres de todos los cargos de toma de posición dentro del gobierno.
En este contexto histórico, el film de Payami y el reparto de personajes representan un contraste con lo que ha estado ocurriendo en Irán por muchos años. Democracia, progreso y reforma están literalmente encarnados por la mujer ingenua. La funcionaria electoral está en fuerte contraste con los residentes iraníes que encuentra en la isla. Es una funcionaria gubernamental independiente, educada, franca y persistente que tiene la tarea de llevar a cabo la democracia durante el día de elecciones. En contraposición, los residentes son una población multicultural con diferentes costumbres; muchos son iletrados, marginados y apolíticos.
Por un lado, la película es un testimonio de la importancia que tiene que la gente vote. Por el otro, el film alienta una comprensión de que aquellos que establecieron el proceso de votación no lograron tener en cuenta las realidades económicas, sociales y culturales de los iraníes. La funcionaria electoral promete a sus ciudadanos que votar ayudará a mejorar sus vidas, un mensaje que, promediando la película, suena repetitivo, simplista e incluso insensible.
Payami convierte un simple relato sobre una elección en un examen de los desafíos de llevar la democracia a un país teocrático como Irán. En una entrevista con Film Freak Central, Payami explica sus motivaciones para la película:
De algún modo, el film retrata lo absurdo del adoctrinamiento que no significa nada para la gente. Por un lado, es importante establecer leyes, reglas y orden para servir al pueblo; pero, por el otro lado, te das cuenta tan a menudo que no es realmente efectivo... La película no intenta socavar el mérito del proceso democrático ni la integridad de la sociedad en su conjunto. Su intención es un estudio de la problemática del proceso de integración.
Hacia la escena final, la funcionaria electoral comprende que la democracia es imperfecta. Pero su fe en el proceso cívico permanece. En el final, se lleva la urna para contar los votos que ha reunido; un momento que declara que la democracia, encarnada en su personaje, persistirá aunque sea imperfecta.
El Voto es Secreto es una dosis de 100 minutos de escepticismo mezclado con idealismo que deja a los espectadores preguntándose: ¿puede la costumbre electoral por sí sola hacer de Irán un país democrático?