ORGANIZACIÓN

Conferencias sobre mujeres de la ONU

Después de Pekín: acción por la igualdad, el desarrollo y la paz

Un hecho extraordinario en la organización internacional de las mujeres tuvo lugar en Pekín, China, durante septiembre de 1995. Representantes de 189 gobiernos y más de 2.100 organizaciones no gubernamentales (ONG) se reunieron para plantear un nuevo programa para la igualdad y el empoderamiento de las mujeres. La conferencia oficial y el foro paralelo de las ONG fueron los más grandes en la historia de la ONU, y atrajeron a más de 50.000 participantes y observadores.

Construida sobre el trabajo de las convenciones previas de 1975, 1980 y 1985, durante la Década de las Naciones Unidas para la Mujer, la cuarta conferencia mundial sobre las mujeres de la ONU produjo la Plataforma de Acción de Pekín, que aún sigue siendo el compromiso por los derechos de las mujeres de más alcance internacional. Patricia Licuanan, miembro del Consejo Global de IMOW, actuó como presidenta del comité principal de la conferencia de Pekín, que redactó la plataforma de acción. A continuación, unos fragmentos de una entrevista exclusiva con la Dra. Licuanan.

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UN/DPI 131423/M. Grant.
La Dra. Patricia Licuanan, presidenta del principal comité de la Cuarta Conferencia Mundial sobre las Mujeres. Ver más grande >
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UN/DPI 051331/Zhang Yan Hui.
Una vista del salón plenario en el Centro Internacional de Convenciones de Pekín (CICP), durante un discurso de Hillary Rodham Clinton, de los Estados Unidos, el 5 de septiembre de 1995. Ver más grande >
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UN/DPI 051620/ Chen Kai Xing.
Retratadas durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre las Mujeres de 1995, de izquierda a derecha: Helvi Sipila, Finlandia, secretaria general de la conferencia de Ciudad de México de 1975; Lucille Mair, Jamaica, secretaria general de la conferencia de Copenhague de 1980; Leticia Shahani, Filipinas, secretaria general de la conferencia de Nairobi de 1985; y Gertrude Mongella, República Unida de Tanzania, secretaria general de la conferencia de Pekín de 1995. Ver más grande >

¿Qué es lo que condujo a la conferencia de Pekín?

En 1990, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW, por sus siglas en inglés) revisó los documentos y el progreso desde la conferencia mundial de Nairobi de 1985. Se concluyó que la igualdad en la ley se había logrado ampliamente, pero no la igualdad en los hechos.

Eso le dio a la comisión el ímpetu para hacer algo drástico, y se decidió planificar una cuarta conferencia mundial sobre las mujeres, una que se centrara en áreas de prioridad con acciones y objetivos estratégicos. La planificación empezó en 1990. Yo era la representante filipina, la vicepresidenta de entonces y, con el tiempo, la presidenta de la CSW y la comisión de planificación de la conferencia.

Seleccionar un título para la conferencia fue muy revelador. Al principio, el favorito era "La mitad del mundo, la mitad del poder", probablemente recomendado por las europeas. Inicialmente, obtuvo mucho apoyo, pero entonces prevalecieron mentes más sobrias, particularmente del mundo en desarrollo. Pensaban que era amenazador y podría ahuyentar a los hombres que queríamos que nos apoyaran. Entonces, la segunda sugerencia fue "Unión por la igualdad, el desarrollo y la paz". Pero descubrimos que no hay ningún carácter chino para la unión entre hombres y mujeres fuera del matrimonio. Así que finalmente nos quedamos con "Acción por la igualdad, el desarrollo y la paz".

En términos de la esencia de la conferencia, eran los mismos temas que surgieron durante la década de la ONU para la mujer (1975-1985). Muchos de esos problemas todavía siguen vigentes.

¿Cómo se organizó la conferencia?

En Pekín, la conferencia oficial y la de las ONG fueron eventos paralelos. Mi rol estaba con la reunión oficial, pero alentábamos a los gobiernos a incluir ONG dentro de sus delegaciones, les dábamos acceso a la mayoría de los encuentros y, cada vez que podíamos, permitíamos que las ONG hicieran declaraciones en la sesión.

No se trataba solo de gobiernos vs. ONG; los gobiernos representaban un amplio espectro. Había ONG muy conservadoras y, por supuesto, estaba el Vaticano y, también, la Unión Europea, los Estados Unidos, Canadá, Australia, que eran todos bastante progresistas.

En definitiva, el documento que surgió -como todo documento consensuado de la ONU- era un acuerdo. Negociabas cosas y, eventualmente, encontrabas algo con lo que la gente puede vivir. Hay que hacer concesiones. El rol principal que yo tenía en la conferencia era el de construir consenso.

¿Puede darnos un ejemplo específico?

Por ejemplo, cuando nos referíamos a los derechos humanos, particularmente a los derechos reproductivos, los grupos islámicos y católicos querían insertar una nota al pie sobre normas nacionales y culturales.

Después surgió el tema de la orientación sexual. Pensábamos que era inofensivo nombrarla en el lenguaje antidiscriminación junto con la raza, el género, etc. Pero querían que fuera eliminada. Así que tuvimos un largo debate. ¡Históricamente, era la primera vez que la orientación sexual se discutía abiertamente en una reunión de la ONU!

En un cierto punto, terminé el debate y dictaminé que la orientación sexual sería eliminada y que la nota al pie sobre particularidades culturales también se eliminaría. Los grupos conservadores preferían que no figurara la orientación sexual y estaban dispuestos a ceder las notas al pie. Así que nunca hay una solución perfecta, sino un acuerdo.

¿Por qué cree que la Plataforma para la Acción de Pekín se ha sostenido con el tiempo?

Uno de los principales logros de la plataforma estaba relacionado con la violencia contra las mujeres. Allí, elevamos algo privado al nivel de la política pública y ampliamos la definición para incluir muchas cosas que previamente se justificaban en nombre de la cultura y la tradición. También fortalecimos el compromiso con los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres.

Se introdujo por primera vez el concepto de la "niña", en la última fase de las reuniones. Fue un agregado de África, pero algo que definitivamente necesita más atención ahora.

También identificamos a las trabajadoras migrantes como un grupo específico. La feminización de la migración, particularmente empleos en el extranjero, es muy importante actualmente.

Creo también que la atención hacia los asuntos de las mujeres generada por la conferencia de Pekín fue verdaderamente histórica y nunca antes habíamos visto algo así. Hubo números sin precedentes tanto en la reunión oficial como en el foro de las ONG.

El proceso de Pekín no puede replicarse hoy. Tuvimos actividades nacionales y regionales. Todas las regiones de la ONU -Asia, África, Europa, etc.- tuvieron su propia conferencia preparatoria y su propio foro de ONG. Fue una extraordinaria hazaña organizativa y dio resultados. Cada reunión regional tenía opinión en la plataforma y eso la enriqueció.

¿Habrá una quinta conferencia?

Se habla mucho sobre una posible quinta conferencia mundial. Pasaron 15 años desde Pekín. La gente está pasando algo nuevo y se está olvidando.

Creo que ahora no es el momento adecuado para otra conferencia. Parcialmente, es por la economía. Además, conceptualizar una conferencia centrada en resultados y lo que aprendimos del pasado lleva trabajo.

El espíritu de la época también cambió. Los años noventa fueron el punto más alto de participación de la sociedad civil en la ONU, con conferencias en Río, El Cairo, Viena, etc. Había cierto espíritu y dinamismo.

Ahora hay demasiadas y potentes fuerzas reaccionarias en el poder. Algunos de los mayores adalides de Pekín ahora tienen gobiernos que no están verdaderamente interesados en los derechos de las mujeres. Entre ellos, Estados Unidos; por no mencionar a los grupos fundamentalistas religiosos.

Aunque por cierto me gustaría mantener vivo el espíritu de Pekín, habría un gran peligro en avanzar, al menos en cuanto al documento. Podría haber fuertes y posiblemente exitosos intentos de deshacer los compromisos logrados durante los años noventa. Así que hacer otra conferencia sería riesgoso.

¿Cómo cambió la forma de organización de las mujeres desde Pekín?

No estaríamos trabajando con muchos de los grupos con los cuales trabajamos ahora si no hubiera sido por la conferencia de Pekín. Hicimos tantas amigas y colegas.

También pasé varios años observando trabajar a las mujeres en delegaciones y organizaciones no gubernamentales. Hubo un marcado cambio en la asertividad de las mujeres y en su voluntad por expresarse. Su forma de organizarse, establecer redes y comunicarse evolucionó considerablemente.

Es una nueva estrategia en un sentido. Hacemos muchas más cosas traspasando las fronteras. Todo el tiempo interactúo con mujeres de la región Asia-Pacífico, probablemente mucho más que con gente aquí en mi país. Así que hubo cambios significativos.

¿La ONU hizo una diferencia real para las mujeres?

A la hora de la verdad, la ONU sigue siendo un cuerpo muy importante. Les da a las mujeres espacio para plantear temas importantes y ha contribuido mucho a los derechos de las mujeres. No importa cuáles sean sus defectos e imperfecciones, por el momento no hay ningún sustituto. Pero tenemos que presionar más.

Estoy muy metida en la reforma de la ONU y estableciendo una estructura de igualdad de género dentro de ella. ¿Podemos tener, por ejemplo, una agencia de las mujeres con la estatura y los recursos de UNICEF? El presupuesto sumado de las tres principales agencias para las mujeres, 65-70 millones de dólares, es patético comparado con el de UNICEF, que ronda los dos mil millones por año. Presionar a los gobiernos para que hablen en nuestro nombre es lo más frustrante de la ONU.

Pero cada vez que empezamos a sentirnos cínicas, hay sorpresas. Por ejemplo, Kofi Annan asignó un panel de alto nivel -con presidentes/as de países, etc.- para trabajar sobre la coherencia y la eficiencia dentro del sistema de la ONY. Las ONG de mujeres presionaron para ser incluidas en la discusión y propusieron una nueva estructura encabezada por un/a subsecretario/a general de alto nivel, con financiación, presencia en las políticas y en la práctica.

Dialogábamos con el panel cada vez que tenían consultas externas. Tuvieron una en Ginebra, y nos apuramos para ir allá y hacer que nuestras posiciones se escucharan. Revisé las mociones y nunca pensé que el panel apoyaría la estructura que proponíamos, ¡pero lo hizo! Cuando el trabajo terminó, ahí estaba, exactamente como lo habíamos pedido. Ahora se está discutiendo en la Asamblea General. ¿Quién sabe? Quizás se materialice.

¿En qué temas deberíamos concentrarnos, yendo hacia delante?

Aquí estamos teniendo una gran reunión mundial sobre género, cambio climático y gestión de la prevención de desastres. Como siempre, estoy mirando atrás y tratando de mirar hacia delante en áreas que emergieron o necesitan más trabajo.

El cambio climático es una. Con el tsunami de hace unos años, presionamos por una resolución de la ONU. La gente estaba bastante ciega ante el hecho de que las mujeres se ven afectadas de manera distinta, que necesitan cierta clase de apoyo material y de otro tipo y que tiene un rol importante en la reconstrucción de sus vidas y la de sus comunidades.

La migración es otra gran área. Países como las Filipinas enviaron tanta gente a trabajar al exterior, que cambió nuestro estilo de vida nacional. Ahora hay muchos tipos de migrantes: gente desplazada a causa de desastres naturales, refugiados económicos y refugiados climáticos.

La violencia contra las mujeres sigue siendo una cuestión. Se ha logrado mucho, ciertamente buenas leyes y estructuras, pero aún es un gran problema.

También estoy interesada en el financiamiento para género y desarrollo. ¿Qué significa trabajar por el empoderamiento de las mujeres? Desde Pekín, muchos países tienen maquinarias y compromisos nacionales para los asuntos de las mujeres, pero suelen ser de un nivel inferior, no estar bien financiados y carecer de experiencia.

Los mecanismos de la ONU reflejan estas mismas falencias. Es por eso que la arquitectura de igualdad de género es importante. Si tenemos una buena arquitectura de igualdad de género dentro de la ONU, eso ayudará significativamente con todas estas cosas.

Los grupos de mujeres solo tienen que seguir presionando y no rendirse.


Dr. Patricia Licuanan is president of Miriam College, an all-women's educational institution in Manila, Philippines.

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Etiquetas:

United Nations , Organize , Leadership , Law , liderazgo , organizar , naciones unidas , loi , Nations Unies , الأمم المتحدة , ينظم , القيادة




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