PODER

El darshan de Indira Gandhi

Un retrato íntimo de la difunta Primera Ministra

En 1966, Indira Gandhi se transformó en la primera mujer en ser Primera Ministra y, al hacerlo, se convirtió en una de las mujeres más poderosas del mundo. Había crecido en un hogar político, como la hija de un Primer Ministro, y vio lo intrincado de la vida política desde su más tierna infancia. Su padre, Jawahalal Nehru, había trabajado junto a Mohandas Gandhi para llevar a la India a la independencia de los británicos en 1947.

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Warren K. Leffler
Indira Gandhi fue la primera y única mujer en ser Primera Ministra en la India. Ver más grande >
A los 30 años, Indira empezó a acompañar y asistir a su padre en asuntos políticos. Cuando la inesperada muerte del entonces Primer Ministro, Lal Bahadur Shashtri, creó un vacío de liderazgo político, ella estaba lista para tomar el trabajo. Electa por primera vez en 1967, Indira tuvo una plataforma de populismo que la ayudaría a ganar elecciones sucesivas, lo que le permitió ocupar el cargo hasta 1977. Sin embargo, entre 1975 y 1977, declaró el Estado de Emergencia debido a la inestabilidad política interna. Suspendió las libertades civiles, encarceló a sus oponentes y gobernó la India en un estilo autoritario. Perdió su cargo en 1977, pero regresó al poder tres años más tarde. En 1984, fue asesinada por dos de sus guardaespaldas sikh.

Los últimos cuatro años del mandato de Indira Gandhi se vieron desafiados por combatientes por la libertad que buscaban que se le diera condición de estado a Punjab, la histórica tierra natal sikh. Se cree que su asesinato fue motivado por su decisión de que el ejército sitiara un lugar de culto sikh para matar un líder de las filas de los insurgentes. 

Un artículo de la revista Time publicado el 11 de noviembre de 1985 resumía el legado contradictorio de su liderazgo: "Dos sentimientos divergentes, dolor y alegría, se hicieron oír la semana pasada cuando los indios conmemoraban el primer aniversario del asesinato de la primera ministra Indira Gandhi... En Nueva Delhi, había tristeza entre las aproximadamente 500.000 personas reunidas... pero en Amritsar, Punjab, había alegría en los militantes sikh que celebraban la muerte de la señora Gandhi". 

El siguiente es un fragmento de un artículo de Joy Billington, originalmente publicado por The Saturday Evening Post, justo antes del Estado de Emergencia. Brinda un retrato inusual e íntimo del estilo de liderazgo de Indira Gandhi.

Al lado del número uno de la calle Safdarjang hay otro bungalow de gruesas paredes bajas y blancas. Los jardines de ambas casas son contiguos. Son pasadas las ocho de una mañana de septiembre. El portón entre el número uno, la segunda casa de la manzana, y este jardín de la esquina aún está cerrado. En el césped, cerca del camino, varios grupos de hombres y mujeres están sentados sobre alfombras. En el bungalow que sirve de "recepción", destinado exclusivamente a este propósito, otros grupos esperan. Otro día, otro darshan (una especie de audiencia para recibir peticionarios) está empezando para la Primera Ministra de la India.

Mientras el portón verde entre los dos jardines se abre, la pequeña figura envuelta en el sari amarillo hecho a mano parece casi bíblica. Vista de cerca, el cabello oscuro corto, con una amplia línea blanca que sube desde la frente, y la nariz dominante hacen pensar en un senador romano. Pero, mientras hace un lado el gran paraguas negro que protege su piel del sol y se dirige a saludar a la delegación, haciendo el saludo namaste indio, es Indira Gandhi, de quien se dice que es "la mujer más poderosa del mundo" y que ha venido a personificar la India de la era nuclear ante el perplejo resto del mundo.

El darshan, al que puede venir cualquier persona, se realiza casi todas las mañanas de la semana. Esta mañana, durante casi una hora y media, escucha los problemas que van desde vacas sagradas hasta brutalidad policial... Reservada y con la espalda derecha, camina de regreso del darshan hacia su propio jardín. 

No usa cartera ni maquillaje. En las miles de fotos de esta mujer, ya sea desde atrás, con su sari envuelto en la cabeza, hablando ante una multitud o fuertemente preocupada en una reunión política, combina severidad y austeridad. De hecho, la áspera tela khadi de su sari le queda particularmente mejor que la suavidad de la seda.

Indira Nehru nació en 1917, en la casa familiar Anand Bhavan ("casa de la alegría") en Allahabad. (...) Hacia 1917, las fuerzas de la historia estaban cambiando. (...) Jawahalal era un seguidor de Mahatma Gandhi, activo en el movimiento independentista. (...) En el período siguiente, su padre pasó un total de diez años en prisión, encarcelado por los británicos. Kamala (su madre), también, frecuentemente tenía que ir a la cárcel y su fragilidad le trajo tuberculosis. Indira, nacida en el año de la Revolución Rusa, era una niña solitaria. (...) De niña, Indira no tuvo una gobernanta británica. Así, se evitó el proceso de occidentalización, se vio fomentada su lengua, el hindi, y ella creció pensando como una india.

La inseguridad de esos días se vio aumentada por redadas policiales regulares y la confiscación de los bienes de la familia, lo que enfureció a Indira. A los cinco años, cuando la familia Nehru estaba haciendo una fogata simbólica con artículos de fabricación británica, alguien le dijo que su muñeca era de ese origen. Después de días de reflexión, hizo su propia fogata y quemó su amada muñeca.

Cuando Betty Friedan le pidió que señalara el momento particular de su vida cuando incursionó en la política por derecho propio, la señora Gandhi rememoró haber sustituido a su padre en el discurso de campaña para una candidata. Descubrió que la gente la escuchaba.

Dice que, cuando se convirtió en Primera Ministra, no tenía dudas de lo que tenía para ofrecer. "Es difícil ponerlo en palabras, pero los estándares de uno son muy altos... Una vez que aceptaste este trabajo, no hay tiempo para pensar si podrás o no. Simplemente, tienes que darle para adelante".

Esta mujer, líder de la democracia más grande del mundo, admirada por una vasta mayoría de los 550 millones de ciudadanos de la India, poco popular entre la clase media, nunca es criticada por su sexo. No hay bromas subidas de tono sobre ella en los bazares; un diplomático dice: "Ella ejemplifica el hecho del que el sexo no tiene nada que ver con el poder en la política". Las mujeres indias ganaron sus colores en la lucha por la independencia, dice la señora Gandhi, pero "en general, incluso en el pasado, las mujeres no se han sentido suprimidas. Lo han estado. Pero una persona que quería, usualmente, podía abrirse pasa, aunque no siempre. (...) Yo nunca tuve ese sentimiento porque nunca nadie me impidió hacer algo".

Tomado de la revista The Saturday Evening Post, ©1975 Saturday Evening Post Society. Reimpreso con permiso de www.saturdayeveningpost.com.




Comentarios

Masum Momaya, Curator
Masum Momaya, Curator
Estados Unidos

When I was working on this piece for the exhibition, I had mixed feelings - because I know people in and from India have strong feelings - one way or the other - about Indira Gandhi. A journalist advised me to "just present the facts" but I want to know: What do YOU think of Mrs. Gandhi's reign?

Miss Elicia Belle
Miss Elicia Belle
Estados Unidos

I loved this article. It just proves that women are unstoppable and the we must first remove the barriers we place on ourselves before we can expect men to do the same.


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