ELECCIONES

El año de la mujer

Entonces y ahora: mujeres en las política estadounidense en 1992 y 2008

1992 fue denominado "el año de la mujer" en la política estadounidense. Vea dos videos exclusivos de entrevistas con las senadoras por California Barbara Boxer y Diane Feinstein mientras IMOW mira hacia atrás, a un año histórico, y adelante, hacia el futuro.

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En una entrevista exclusiva en la oficina del Senado de California, la senadora Barbara Boxer reflexiona sobre su larga carrera como política y sobre las dificultades para recaudar dinero para una campaña y ofrece algunos buenos consejos para las jóvenes con ambiciones políticas.
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La senadora por California Dianne Feinstein comparte sus pensamientos sobre tener que probarse a sí misma como una mujer de la política y brinda algunos consejos para las jóvenes con ambiciones políticas.
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Gobierno de Estados Unidos/Dominio público
Las seis mujeres del Senado de los Estados Unidos en 1993. En la fila de adelante (de izquierda a derecha): las senadoras Carol Moseley-Braun y Dianne Feinstein. En la fila de atrás (de izquierda a derecha): las senadoras Patty Murray, Barbara Mikulski y Barbara Boxer. Ver más grande >
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Estados Unidos/Dominio público
Las 16 mujeres actualmente en funciones en el Senado de los Estados Unidos, a octubre de 2008. Fila posterior (de izquierda a derecha): Blanche Lincoln, Kay Bailey Hutchison, Barbara Boxer, Hillary Clinton, Mary Landrieu, Debbie Stabenow, Susan Collins, Barbara Mikulski, Elizabeth Dole, Amy Klobuchar y Patty Murray. En la fila de adelante (de izquierda a derecha): Claire McCaskill, Dianne Feinstein, Maria Cantwell, Lisa Murkowski y Olympia Snowe. Ver más grande >

Anita Hill y diez hombres

El 11 de octubre de 1991, Anita Hill, abogada y profesora de derecho, se paró frente a los diez miembros varones de la Comisión de Justicia del Senado de los Estados Unidos para hablar sobre su experiencia de acoso sexual por parte de Clarence Thomas. Su testimonio era parte de las audiencias de confirmación que, solo dos días después, sentaría a Thomas como uno de los nueve jueces de la Suprema Corte de los Estados Unidos. Millones de espectadores de todo el mundo vieron por televisión cómo Hill enfrentaba a la comisión.

Patty Murray, maestra y legisladora estatal de Washington, vio con incredulidad cómo los miembros de la comisión cuestionaban la veracidad de Hill sobre los avances sexuales y las insinuaciones de Thomas. Murray se encontró preguntándose: "¿Quién dice qué diría yo si estuviera ahí?". Esa noche, en una reunión vecinal, mientras otros expresaban una frustración similar, Murray anunció: "¿Saben qué? Me voy a postular para el Senado".

1992: el año de la mujer

La reacción de Murray hizo eco de la frustración de las mujeres de todo el país que sentían que las experiencias de acoso sexual habían sido ridiculizadas. Las mujeres habían sido dejadas fuera de los altos niveles de toma de decisiones políticas y tenían poca influencia sobre las políticas públicas que tendrían impacto en sus vidas cotidianas. Con un amplio apoyo a nivel local en su estado y nuevos flujos de fondos para mujeres candidatas engendrados por el enfado ante la confirmación de Thomas, Murray fue electa Senadora en 1992.

Se unieron a Murray dos mujeres de varios cientos de kilómetros hacia el sur. La ex alcaldesa de San Francisco Dianne Feinstein y la veterana de 10 años en la Cámara de Representantes Barbara Boxer fueron electas para los dos escaños por California. Junto a la recientemente electa senadora por Illinois Carol Moseley-Braun, ellas cuatro triplicaron el número de mujeres en el senado estadounidense llegando a un desproporcionado seis, al unirse a las ya establecidas Nancy Kassebaum y Barbara Mikulski de Maryland.

Veinticuatro mujeres fueron electas en su primer mandato para ocupar un escaño en la Cámara de Representantes ese año y se decía que las votantes fueron las que "llevaron" a Bill Clinton a la victoria en la carrera presidencial. 1992 pasó a ser conocido como "el año de la mujer".

Logros abismales

A pesar de los logros de 1992, la representación de las mujeres en el Senado, la cámara alta del congreso estadounidense, ha sido abismalmente baja. Rebecca Latimer Felton, la primera mujer en jurar en el Senado en 1922, estuvo en funciones solamente por un día, habiéndolas ocupado en una elección especial. Setenta años después, en 1992, el número había subido solo a seis. En los 220 años de historia del Senado, solo 35 de 1.897 senadores, o el 1,58%, han sido mujeres.

En 2008, expertos que estudiaron "el año de la mujer" rápidamente lo etiquetaron como un hito y ubicaron las victorias electorales como logros en un movimiento a largo plazo para ganar poder político para las mujeres. Mikulski, una de la "pandilla" original, denuncia la etiqueta explicando: "Denominar a 1992 como el año de la mujer suena como decir ‘el año del caribú' o el ‘año del espárrago'. No somos una moda pasajera, un capricho o un año".

El dinero gana elecciones

Los historiadores remontan los logros de las mujeres en las carreras al congreso de 1992 a 30 años de éxitos en elecciones para la legislatura estatal. Señalan el rol de organizaciones políticas de mujeres como The National Organization for Women, The National Women's Political Caucus, EMILY's List (Early Money is Like Yeast), The Women's Campaign Fund y Wish List, que entrenaron candidatas y las ayudaron a juntar fondos. Los organizadores políticos aún citan la recaudación de fondos como la más formidable barrera para el éxito electoral de las mujeres. Y ellas están luchando para cambiar esto.

"No hay nada grato en recaudar dinero", dice la senadora Boxer. "Realmente deseo que hacer campaña en el estado más grande de nuestra nación no fuera tan caro. Tenemos tantos millones de personas y la televisión es tan costosa. Apoyo plenamente el financiamiento público de las campañas porque creo que aumentaría la fe de la gente en nuestro sistema y crearía una mayor participación en el proceso y mantendría los intereses especiales realmente apartados del negocio del dinero, dinero para políticos".

Mirando adelante

Mientras tanto, las senadoras ofrecen su perspectiva, consejo y optimismo. "Cuando eres la primera mujer en abrir la puerta y cruzar el umbral, hay un número de gente que duda si eres lo suficientemente fuerte, si puedes manejar el trabajo", explica la senadora Feinstein. "Siempre tuve que demostrar lo que soy y siempre operé con la creencia de que nadie va a darme ningún tipo de ventaja. Tengo que luchar yo misma por esa ventaja si va a haber una".

Senadora por Texas durante mucho tiempo, Kay Bailey Hutchinson también ve progreso: "En años anteriores, cuando me postulaba a un cargo, siempre tenía que superar el hecho de ser mujer. Todo lo que quería era una oportunidad igualitaria para exponer mi caso y creo que estamos llegando a ese punto, y esa es la victoria".

"Creo que se está volviendo cada vez menos cierto que las mujeres enfrentan prejuicios", agrega la senadora Boxer. "Yo fui electa para el Senado durante lo que se llamó 'el año de la mujer'. Y tener más mujeres en el Senado realmente hizo que sea más fácil para las mujeres tener éxito en este Senado y, francamente, fuera de él. La senadora Feinstein y yo presidimos cada una comisiones importantes en el Senado, y en la otra cámara mi amiga y compañera californiana Nancy Pelosi se convirtió en la primera mujer en ser Vocera de la Cámara. Entonces, creo que los tiempos han cambiado y ya no siento el prejuicio que alguna vez sentí".

Sucesoras

Las dos mujeres de California que entraron en el Senado en 1992 tienen palabras de inspiración para sus sucesoras.

"Gánense sus incentivos", dice la senadora Feinstein. "Estén dispuestas a aprender. Empiecen a nivel local: consejo escolar, ayuntamiento, consejo de supervisores del condado. Desarrollen un portafolio de habilidades, algo en lo que son buenas, que le interesa al público y para lo que tienen soluciones".

Hablando a las jóvenes que buscan su consejo, la senadora Boxer concuerda: "Realmente creo que es importante que quieran hacer algo no que quieran ser algo. Le pediría a esa joven que encuentre un tema que le preocupa profundamente y que trabaje en él y que lo haga propio. Cuando luchas consistentemente por algo en lo que realmente crees, la gente empezará a verte como una líder y luego te seguirá y te votará".

¿El período 1992-2012 será llamado "la generación de las mujeres?". Todavía está por verse.


Lea el texto completo y escuche el audio Mp3 del testimonio de Anita Hill.




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