AMBIENTE

Arrasadas

Las mujeres y los desastres naturales

En los últimos años, los devastadores titulares han aparecido con demasiada frecuencia: cantidades inimaginables de víctimas mortales y destrucción a causa de terremotos, huracanes, inundaciones y tsunamis. Los desastres naturales y sus secuelas son catastróficos, pero hasta hace poco llevaban oculta otra tragedia. Son las mujeres quienes sufren, y mueren, más. Sin embargo, también son las mujeres quienes limpian el desorden.
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AP Photos
Una mujer en Nicaragua limpia los destrozos dejados por el huracán Mitch. Ver más grande >
En 2005, la organización de ayuda internacional Oxfam dio una estadística impactante: durante el tsunami ocurrido en Asia tres meses antes, murieron hasta cuatro veces más mujeres que hombres. Con sus casas inundadas, muchas mujeres se quedaron atrás para rescatar a sus hijos. Otras no sabían trepar a los árboles o nadar para ponerse a salvo y, en el sur de la India, los metros de tela de los tradicionales saris de las mujeres actuaron como anclas en las embravecidas mareas.

En otro informe del mismo año, el Fondo Global para las Mujeres señaló que escapar de la muerte en los desastres naturales no necesariamente las deja fuera de peligro.

"La razón por la cual las mujeres son más vulnerables durante los desastres es que son más vulnerables antes de los desastres", dice Kavita Ramdas, presidenta y CEO del Fondo Global para las Mujeres, una fundación que apoya a los grupos de mujeres de todo el mundo. "Las desigualdades de género que definen sus vidas antes de un desastre son en verdad las que las ponen en un riesgo tan grande después de un desastre".

Sufrir luego de la supervivencia

La ayuda humanitaria posterior a un desastre no suele incluir una adecuada atención sanitaria para las mujeres. Las embarazadas no reciben atención obstétrica, lo que causa que algunas sufran abortos espontáneos o den a luz en condiciones insalubres. Las mujeres desplazadas carecen de acceso a la contracepción, ropa interior y productos sanitarios. El trauma psicológico de las mujeres no recibe tratamiento, mientras se esfuerzan por atender primero a los niños y personas mayores afectados.

Los suministros suelen distribuirse solo por adulto, lo que obliga a las madres a compartir sus raciones de mantas, comida y agua entre ellas y sus hijos.

En riesgo de violencia

Tras el caos y el derrumbe social que acompañan a los desastres naturales, las mujeres son vulnerables a la violencia doméstica, el abuso sexual y la violación. El Fondo Global para las Mujeres informa que los problemas de violencia pueden ser peores en regiones con historias previas de conflicto social. Su informe "Atrapadas en la tormenta" cita: "En casos en que los soldados y las mujeres desplazadas provienen de grupos políticos o étnicos diferentes, aquellos que deberían ser protectores pueden en cambio devenir predadores".

Nuevas cargas económicas

Después de un desastre, se espera que las mujeres lleven adelante los tradicionales deberes de cuidar a los niños y a los heridos, pero a menudo también tienen que hacerse cargo de proveer apoyo financiero, especialmente si sus compañeros varones murieron o resultaron lesionados. Como por lo general no son libres de trasladarse para encontrar trabajo, se encuentran vulnerables a la pobreza, el hambre, el matrimonio forzado, la explotación laboral y la trata de personas para el comercio sexual.

Las madres solteras suelen tener pocos recursos para reconstruir sus vidas. Cuando Nueva Orleáns se inundó después del huracán Katrina, el 41 por ciento de todos los hogares liderados por mujeres, en su mayoría afroamericanas, de origen vietnamita o descendientes nativas americanas, ya vivía en la pobreza.

Excluidas de la planificación

Las investigaciones descubrieron que las mujeres suelen ser las primeras en movilizarse de cara a los desastres, pero luego se las deja afuera de la planificación de la ayuda humanitaria a corto plazo o de la prevención a largo plazo de futuros desastres. Por ejemplo, en Sri Lanka las comisiones de planificación construyeron casas temporarias sin el aporte de las mujeres, y los hogares fueron construidos sin cocinas ni implementos para cocinar.

De víctimas a líderes

Si bien las mujeres claramente sufren más tras los desastres naturales, Kavita Ramdas explica que también sirven como líderes comunitarias.

"Nuestra esperanza en el Fondo Global para las Mujeres es poder identificar organizaciones locales de mujeres y ponerlas en contacto con algunas de las mayores ONG internacionales que llevan a cabo tareas humanitarias", dice Kavita Ramdas. "Estamos ayudando a identificar líderes en comunidades locales que puedan ser realmente parte de este trabajo desde el principio, y no solo después de que el desastre ha ocurrido".

Huracanes y martillos

Uno de esos grupos es el nicaragüense Mujeres Constructoras, fundado en 1987. Esta organización capacita a mujeres nicaragüenses pobres en soldadura, construcción y carpintería, así las empodera con opciones laborales que van más allá de los mal pagos trabajos doméstico y agrícola.

Cuando el huracán Mitch golpeó en 1998, la oficina central de Mujeres Constructoras en el pueblo de Condega fue invadida por el agua. Las máquinas se desplazaron por los barrios empapados por el agua y las reparaciones empezaron. Tras la desgracia del huracán, Mujeres Constructoras construyó 32 casas para madres solteras y sus familias cuyos hogares habían sido destruidos. Estas casas eran más fuertes y resistentes que las que quedaron destruidas, y la capacitación de las trabajadoras de la construcción cerró el círculo. Mujeres que antes solo podían hacer trabajos de construcción aislados ahora construyen casas enteras; su aporte a la tarea humanitaria fue irreemplazable.





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